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Trump apoya, la cárcel persigue: secretos de la carrera presidencial brasileña

Los brasileños votan en segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro. Trump respalda al candidato derechista mientras el expresidente Jair Bolsonaro cumple condena.

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Trump apoya, la cárcel persigue: secretos de la carrera presidencial brasileña
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Los brasileños acuden a las urnas este domingo para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, eligiendo entre la continuidad del gobierno del presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva por cuatro años más o el regreso al enfoque derechista liderado por el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Las elecciones llegan con una competencia muy reñida, según las últimas encuestas, después de que Flávio Bolsonaro encabezara la primera ronda, superando a Lula, quien busca revertir los resultados y ganar un cuarto mandato.

Esta es la última batalla electoral del actual presidente brasileño, que se prepara para cumplir 81 años la próxima semana.

Enfrentamiento entre izquierda y derecha

La segunda vuelta coloca a Brasil ante dos opciones políticas distintas, entre la continuidad de las políticas sociales y económicas adoptadas por Lula y el regreso al enfoque derechista que cuenta con el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump, aliado político de la familia Bolsonaro.

Lula se presentó durante su campaña como defensor de la democracia y la soberanía brasileña frente a la intervención estadounidense, prometiendo ampliar los programas de protección social y apoyar a los sectores más pobres.

Por su parte, Flávio Bolsonaro, de 45 años, centró su campaña en la lucha contra el crimen y la reducción del gasto público, presentando un programa político basado también en el discurso religioso y conservador, prometiendo cambiar el rumbo que ha gobernado el país en los últimos años.

Uno de sus seguidores, João Paulo, declaró durante un acto electoral en Belo Horizonte que el país necesita un cambio tras años de políticas que considera no han logrado los resultados esperados.

Flávio Bolsonaro intentó presentarse como más moderado que su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de prisión tras ser condenado por intentar dar un golpe de estado contra los resultados de las elecciones de 2022.

A pesar de su intento de destacar su diferencia con su padre, Flávio prometió que la primera medida que tomaría si fuera elegido sería liberar a Jair Bolsonaro, cuyo legado político estuvo fuertemente presente en la campaña electoral.

En contraste, las fuerzas de izquierda intensificaron sus movimientos tras la derrota de Lula en la primera ronda, organizando grandes concentraciones bajo el lema "Nunca permitiremos el regreso de Bolsonaro".

Los participantes en esas reuniones recuperaron las críticas dirigidas a la administración del expresidente durante la pandemia de coronavirus, así como sus políticas ambientales y sociales, especialmente en lo relativo a la deforestación y la reducción de programas gubernamentales y servicios públicos.

Economía y criminalidad

Lula enfrenta las elecciones apoyándose en su legado de programas de bienestar social que ayudaron a sacar a millones de brasileños de la pobreza, y en indicadores económicos que registraron durante su tercer mandato una disminución de la inflación y el desempleo, además de una mejora en la seguridad alimentaria.

Pero estos logros no han terminado el descontento de sectores de los votantes debido al aumento del costo de vida y la persistencia de las tasas de criminalidad, además del debate sobre el incremento del gasto público.

Los programas de asistencia social se convirtieron en uno de los principales puntos de desacuerdo entre los candidatos, ya que Lula prometió ampliarlos, mientras que sus críticos pidieron controlar el gasto público.

En el noreste de Brasil, considerado un bastión electoral del actual presidente, los partidarios de Lula defienden estos programas, considerándolos un apoyo fundamental para las familias que sufrieron pobreza y hambre.

El medio ambiente está presente

En materia ambiental, Brasil experimentó durante el gobierno de Lula una reducción de la deforestación de la selva tropical a sus niveles más bajos en cuatro décadas, según los datos del informe.

Pero el cambio climático no ocupó un lugar destacado en las campañas electorales, a pesar de los incendios registrados en la región amazónica en las últimas semanas, agravados por el fenómeno climático "El Niño", que provocaron la propagación de humo en varias ciudades.

Tras quedar segundo en la primera ronda, Lula cambió su estrategia mediática e intensificó su presencia en redes sociales mediante videos, intentando fortalecer la comunicación directa con los votantes.

La competencia se extendió a la empresa "Meta", propietaria de las aplicaciones "WhatsApp", "Facebook" e "Instagram", después de que la campaña de Lula la acusara de parcialidad hacia su rival mediante lo que describió como "manipulación algorítmica".

La compañía negó las acusaciones, pero admitió haber suspendido algunos anuncios de la campaña de Lula por error debido a problemas técnicos.

Desafíos políticos

Más allá de los resultados de la segunda vuelta, Brasil enfrenta una etapa política compleja dada la profunda división entre izquierda y derecha, y los avances legislativos conseguidos por las fuerzas derechistas.

El analista político Thomas Traumann sostiene que una victoria de Lula lo pondría ante un Congreso opositor que podría obstaculizar sus políticas y aumentar la presión sobre su gobierno.

En caso de victoria de Flávio Bolsonaro, Traumann prevé un escalada de confrontación con la Corte Suprema, dado los continuos desacuerdos entre la institución judicial y los seguidores del expresidente.

Flávio Bolsonaro había anunciado su intención de buscar la destitución del juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, quien lideró el caso relacionado con el intento de golpe atribuido a su padre.

Entre la continuidad de las políticas sociales de la izquierda y las orientaciones económicas y de seguridad de la derecha, el futuro de la presidencia brasileña se define en las urnas, en medio de una profunda división política y crecientes desafíos internos y externos.

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