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Una llamada tensa de Trump a Netanyahu impidió un ataque aéreo israelí contra Irán tras una escalada de ataques y amenazas.

Fuentes periodísticas hebreas revelaron la secuencia de hechos y mensajes contundentes que se dieron en uno de los días más tensos entre Washington y Tel Aviv, que culminó con la cancelación de un ataque aéreo israelí en el último momento por orden directa del presidente estadounidense Donald Trump, lo que generó un gran bochorno para el Estado Mayor israelí, mientras los aviones ya estaban en las pistas de despegue.
El episodio comenzó tras un ataque israelí contra la sede de la milicia de Hezbolá en el suburbio sur de Beirut. Inmediatamente después de la operación, llegaron advertencias explícitas y veladas desde Washington expresando su descontento, comunicando claramente a Israel: "Irán está serio y responderá".
Por su parte, Israel respondió que no podía permanecer en silencio ante los ataques dirigidos a su frente norte.
A las diez de la noche del domingo, la tensión alcanzó su punto máximo cuando Irán lanzó una oleada de misiles hacia Israel. En ese momento, el primer ministro Benjamin Netanyahu realizaba una reunión de seguridad con ministros y comandantes de defensa en el refugio "Kiryat", donde recibió una llamada telefónica del presidente Trump, que los presentes describieron como "muy difícil y tensa".
Durante la conversación, Trump manifestó su firmeza: "No quiero una guerra nueva, no respondan a Irán, eso solo escalará el conflicto". Netanyahu intentó negociar: "Los iraníes violaron nuestra soberanía, debemos trazar una línea roja", a lo que Trump respondió categóricamente que no otorgaba luz verde para una acción militar: "Para mí, no tienen permiso, pero sí tienen sus cuentas pendientes".
Aunque luego surgieron diferentes interpretaciones sobre el contenido de la llamada, funcionarios israelíes consideraron que Trump comprendió la necesidad de responder, mientras que otras fuentes afirmaron que el presidente estadounidense entendió que Israel se abstendría de atacar. No obstante, Tel Aviv llevó a cabo ataques en dos oleadas, a las tres y siete de la mañana, a los que Teherán respondió con dos contraataques a las siete y diez de la mañana.
Tras el último ataque iraní, la situación cambió repentinamente. Los iraníes se acercaron en secreto a Trump fuera de cámaras y le notificaron oficialmente: "Estamos dispuestos a un alto el fuego".
Mientras tanto, Netanyahu en el refugio del mando militar aprobaba planes operativos para una nueva ofensiva, y los cazas israelíes ya estaban listos en las pistas para despegar.
En ese momento crítico, sonó el teléfono en el refugio y Trump ordenó a Netanyahu de forma tajante: "Ya hiciste lo que tenías que hacer, ahora detén el fuego, llegaremos a un acuerdo".
A pesar de que el entorno de Netanyahu intentó presentar la llamada como "amigable", fuentes involucradas en el evento aseguraron que fue una "conversación directiva y dura". Netanyahu regresó ante los comandantes militares para anunciar claramente: "Detenemos el ataque", poniendo fin a un enfrentamiento que la administración estadounidense frenó en sus últimos momentos.



