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Donald Trump consolida su influencia en el Partido Republicano tras la derrota del senador John Cornyn en las primarias de Texas.

El presidente estadounidense Donald Trump asestó un golpe político decisivo a sus rivales dentro del Partido Republicano al lograr que su aliado, el fiscal general de Texas Ken Paxton, derrotara al senador veterano John Cornyn en las elecciones primarias del partido.
Esta contienda se convirtió en una prueba directa del poder que Trump ejerce dentro de la estructura republicana, evidenciando un cambio profundo en el partido donde la lealtad personal hacia Trump prevalece sobre la experiencia política y el peso de la vieja guardia en Washington.
La derrota de Cornyn, una figura destacada del republicanismo tradicional en el Senado, no fue un simple revés electoral, sino que reflejó la transformación interna del partido. Trump intervino directamente en la segunda vuelta decisiva entre los candidatos republicanos en Texas, apoyando a Paxton a pesar del amplio reconocimiento y los casi 25 años que Cornyn llevaba en el Senado tras cuatro victorias consecutivas.
Aunque Cornyn no se había manifestado como un opositor abierto del presidente, Trump había expresado previamente su descontento por lo que consideraba una falta de apoyo total del senador durante "momentos difíciles".
Un líder republicano en Washington comentó a "إرم نيوز" que el equipo de Trump era consciente de las fuertes posibilidades de Cornyn para ganar la nominación, pero el presidente quiso enviar un mensaje claro dentro del partido: la era de las "lealtades a medias" ha terminado y cualquier candidato que no respalde completamente su proyecto político será eliminado.
De esta forma, Trump convirtió la contienda en Texas en un referéndum sobre su influencia personal, lo que otorgó a Paxton un impulso significativo entre las bases conservadoras del partido.
Según este dirigente, la vieja guardia en el Congreso consideraba a Cornyn como la opción más segura para mantener el escaño republicano en el Senado debido a su amplia experiencia y sus conexiones dentro del partido y la administración estadounidense.
Sin embargo, Trump apostó por un candidato más alineado con su discurso, especialmente en temas de inmigración y seguridad interna, que han sido pilares de su agenda durante su segundo mandato.
Observadores consideran que lo ocurrido en Texas ilustra el paso del Partido Republicano a una nueva etapa en la que Trump controla efectivamente las decisiones del partido, reconfigurando su mapa político basado en la lealtad directa a él, incluso si eso implica desplazar figuras históricas.
No obstante, esta victoria política conlleva riesgos, ya que Paxton enfrenta acusaciones de corrupción y abuso de poder que los demócratas planean utilizar intensamente en las elecciones de noviembre.
La Cámara de Representantes de Texas intentó anteriormente destituir a Paxton por cargos relacionados con corrupción, pero no logró la mayoría necesaria para hacerlo.
El candidato demócrata James Talarico ha atacado a Paxton, describiendo las elecciones de noviembre como un enfrentamiento "entre Paxton y el pueblo", buscando centrar la campaña en el tema de la corrupción.
Dentro del Partido Republicano aumentan las preocupaciones sobre que la exclusión de Cornyn profundice la división entre el ala trumpista y los republicanos tradicionales en el Congreso, especialmente porque varios líderes sienten que Trump utiliza las primarias para ajustar cuentas y rediseñar el partido según su visión.
En el Congreso se cuestiona si Cornyn, a quien le quedan pocos meses en el Senado antes de finalizar su mandato, adoptará posturas más críticas hacia la agenda de Trump, similar a otros republicanos que han perdido el respaldo del presidente recientemente.
Activistas republicanos temen que este clima genere un costo político para el partido antes de las elecciones generales, en caso de que los demócratas aprovechen las divisiones internas para debilitar la estrecha mayoría republicana en el Senado.
El estado de Texas mantiene una relevancia estratégica vital para los republicanos, siendo uno de los bastiones electorales más importantes del partido, además de jugar un papel central en temas de inmigración y seguridad fronteriza, que forman la base del proyecto político de Trump y sus aliados dentro del Partido Republicano.
La caída en la popularidad de Trump genera inquietud entre los republicanos de cara a las próximas elecciones.



