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Nuevos datos de la organización Akhbar indican que el violento activismo de grupos extremistas en el Sahel africano alcanzará niveles históricos, tras una serie de ataques masivos por parte de grupos afiliados a Al-Qaeda y Daesh.

Las nuevas cifras presentadas por la organización "Akhbar", especializada en el seguimiento de conflictos, indican que la violencia asociada a grupos extremistas en la región del Sahel africano se dirige hacia niveles históricos, tras una serie de ataques amplios lanzados por grupos vinculados a los organismos de "Al-Qaeda" y "Daesh".
Estos datos resaltan la continuación de la expansión del activismo de "Al-Qaeda" en partes de África, coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario de los atentados del 11 de septiembre perpetrados por el grupo contra objetivos en Washington y Nueva York, mientras su influencia relativa disminuye en otras regiones del mundo.
Los cálculos de "Akhbar", abreviatura de Datos sobre Sitios y Eventos de Conflictos Armados, se centran en Malí, Burkina Faso y Níger, que constituyen un centro principal de actividad armada en la región del Sahel, según un informe del periódico "The Guardian".
El número de incidentes de violencia con presencia de grupos terroristas en estos tres países aumentó de 63 incidentes en 2016 a 2.845 incidentes en 2025. La organización ha registrado 2.145 incidentes desde principios de este año, lo que sugiere que el total anual podría superar los 3.000 incidentes si continúan las tendencias actuales.
Mientras que las muertes causadas por el terrorismo a nivel mundial han descendido a su mínimo desde 2008, la región del Sahel ha experimentado un aumento drástico en el número de fallecidos.
Un informe del Índice Mundial de Paz de 2026 señala que la región sigue registrando una de las tasas más altas de muertes por terrorismo a nivel mundial, destacando que las Naciones Unidas registraron más de 9.000 muertes debido a incidentes de seguridad en Malí, Burkina Faso y Níger durante 2025.
En abril, Malí sufrió un ataque amplio llevado a cabo por el grupo "Ansar Dine", vinculado a "Al-Qaeda", en colaboración con la "Frente de Liberación de Azawad", que atacó poblaciones estratégicas, fuerzas gubernamentales y combatientes rusos aliados, utilizando emboscadas, vehículos explosivos, drones y bombardeos aéreos.
Los ataques provocaron la muerte del ministro de Defensa malí y del jefe de inteligencia militar, además de atacar un aeropuerto internacional, y permitieron a los grupos armados tomar control de la ciudad estratégica de Kidal, una derrota simbólica para el consejo militar gobernante.
En Burkina Faso, el grupo "Ansar Dine" asumió la responsabilidad de más de 130 ataques durante 2026, mientras que en Níger se registraron al menos 17 ataques, con el grupo "Daesh en el Sahara Grande" siendo más activo allí.
El analista de la Fundación Konrad Adenauer en Berlín, Olaf Lasing, afirmó que los grupos vinculados a "Al-Qaeda" y "Daesh" en el Sahel controlan amplias zonas, pero tienen un carácter local, añadiendo: "No se planeó ningún ataque en Europa o Estados Unidos desde el Sahel".
En el este de África, el grupo "Al-Shabaab", vinculado a "Al-Qaeda", sigue siendo uno de los más letales, con "Akhbar" registrando más de 10.000 muertes relacionadas con la violencia que comete en los últimos 18 meses.
A pesar de la expansión del activismo de grupos armados en África, los analistas insisten en que esto no implica necesariamente el retorno de "Al-Qaeda" a su capacidad de llevar a cabo ataques externos masivos, como hizo hace 25 años.
Un informe de las Naciones Unidas describió la dirección del grupo como "ignorada", señalando que su capacidad y sus intenciones para realizar operaciones externas aún son "inciertas".



