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El periódico «The Wall Street Journal» informó que Estados Unidos está intensificando sus esfuerzos para romper la hegemonía china en el mercado de drones, en medio del creciente papel de esta tecnología en conflictos desde Ucrania hasta Oriente Medio.

El periódico "The Wall Street Journal" informó que Estados Unidos está intensificando sus esfuerzos para romper la hegemonía china en el mercado de drones, en medio del creciente papel de esta tecnología en conflictos desde Ucrania hasta Oriente Medio.
Señaló que el análisis de drones de combate tipo "quadcopter" derribados en Ucrania reveló una amplia dependencia de componentes chinos, incluidos motores, baterías y procesadores electrónicos. Según la unidad ucraniana "Bulava", estos drones no pueden fabricarse ni operarse sin cadenas de suministro procedentes de China, lo que refleja la influencia china en este sector.
Características de los drones chinos: Los drones chinos, especialmente los producidos por empresas como "DJI", destacan por sus capacidades tecnológicas avanzadas, en términos de ligereza y velocidad de maniobra, además de sistemas de comunicación flexibles difíciles de interferir.
La hegemonía china también se extiende a las materias primas, ya que controla una gran parte de los metales raros y productos químicos utilizados en la fabricación de baterías de "litio-polímero", lo que le otorga una ventaja competitiva difícil de superar.
Analistas militares creen que este control no se limita a la fabricación, sino que abarca todo el sistema de producción, lo que deja a países como Rusia, Irán y Ucrania en un estado de dependencia tecnológica continua de los suministros chinos.
En un intento por cerrar esta brecha, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó un ambicioso programa llamado "Soberanía sobre los Drones", con un presupuesto que supera los mil millones de dólares, con el objetivo de estimular a las fábricas estadounidenses a cerrar la brecha de producción.
Este proyecto busca reducir el costo del dron estadounidense de 15.000 dólares a solo unos 2.300 dólares, para poder competir con las versiones chinas que se venden a una fracción de este precio. Sin embargo, el informe señala que el mayor desafío radica en el dominio de China sobre aproximadamente el 80% del mercado comercial global, lo que le otorga la capacidad de reducir costos y acelerar la producción a un ritmo difícil de igualar para los competidores.
Desde esta perspectiva, la administración estadounidense está inyectando miles de millones de dólares en inversiones para apoyar a las empresas locales que extraen metales críticos, en un intento por romper el monopolio de China sobre las materias primas utilizadas en la fabricación de motores.
Empresas de defensa estadounidenses ganan 400 mil millones de dólares debido a las guerras - sitio 24. Con el reciente aumento de las tensiones geopolíticas, las empresas de la industria de defensa estadounidenses han surgido como beneficiarias de la guerra en Irán, registrando un notable aumento en ingresos y pedidos militares en los últimos meses.
Sin embargo, los expertos de la industria advierten que construir una infraestructura integrada que iguale al gigante chino podría llevar una década, lo que deja una importante brecha de seguridad en la estrategia de defensa estadounidense.
En el mismo contexto, la Comisión Federal de Comunicaciones impuso una prohibición a los drones de fabricación extranjera por razones de seguridad, buscando abrir el camino para que empresas nacionales como "Skydio" se expandan lejos de la competencia china.
Pero esta decisión enfrentó duras críticas, ya que algunos creen que aislar a las empresas estadounidenses de proveedores de bajo costo en Taiwán y Ucrania podría hacer que los drones estadounidenses pierdan su competitividad en los mercados globales fuera del ámbito militar.
Según "The Wall Street Journal", las empresas emergentes estadounidenses se enfrentan a una grave escasez de chips dedicados a los sistemas de control, con una demanda creciente de existencias limitadas, lo que eleva el costo de producción y retrasa la entrega de los pedidos contratados.
Además, crecen las preocupaciones de los inversores sobre una posible disminución de la demanda militar después de la finalización del programa en 2027, lo que podría exponer a las empresas que se expandieron para satisfacer las necesidades del Departamento de Defensa de Estados Unidos a presiones financieras, y quizás al riesgo de contracción o salida del mercado.



