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El acuerdo entre Israel y Líbano marca un cambio en la conciencia libanesa, pero su éxito dependerá de su implementación y del papel del Estado frente a Hezbollah.

El periódico israelí Yedioth Ahronoth destacó que el acuerdo alcanzado entre Israel y Líbano, mediado por Estados Unidos, representa un avance importante no porque garantice la paz, sino porque refleja un cambio profundo en la conciencia libanesa, surgido de una realidad amarga y no de ilusiones.
El medio señaló que Líbano ha pagado un precio elevado para reconocer una verdad que muchos ignoraron durante años: Hezbollah no protege al país, sino que lo destruye. Definió a Hezbollah no como un ejército libanés, sino como una fuerza iraní operando en territorio libanés, que persigue objetivos iraníes y sacrifica el interés nacional libanés en favor de la estrategia de Teherán. Además, afirmó que este grupo ha impedido a los gobiernos libaneses ejercer soberanía sobre todo el territorio, ha dañado la economía, debilitado las instituciones estatales y arrastrado repetidamente a los ciudadanos libaneses a conflictos que no beneficiaron su futuro.
El artículo resaltó las declaraciones del secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, quien admitió que no hay comparación entre la fuerza del ejército israelí y la de Hezbollah, lo que refleja la magnitud del cambio. Añadió que cuando incluso la dirigencia de Hezbollah reconoce las diferencias en poder, resulta difícil mantener la narrativa del "ejército de resistencia" invencible ante la población. Sin embargo, advirtió que el acuerdo, por bueno que sea, es solo un marco de trabajo y que la historia demuestra que en Oriente Medio el éxito depende de la calidad de la ejecución y no solo de los documentos firmados.
Según Yedioth Ahronoth, la verdadera batalla no solo será contra depósitos de armas, plataformas de lanzamiento o túneles, sino que se librará en el corazón de los ciudadanos libaneses. Durante años, la población del sur del Líbano dependió casi exclusivamente de Hezbollah para satisfacer sus necesidades, ya que el grupo no solo proporcionaba armamento, sino también combustible, asistencia social, servicios de salud, educación, ayuda económica y empleo, consolidando así su base popular.
El medio advirtió que si tras la entrada del ejército libanés al sur, las inversiones iraníes continúan financiando la reconstrucción y el bienestar mientras el Estado solo despliega fuerzas de seguridad, no habrá cambios sustanciales, porque la fuente de reclutamiento humano de Hezbollah seguirá fluyendo. Por ello, junto con la presencia militar, debe llegar también la acción gubernamental, no solo a través de uniformados, sino mediante la prestación de servicios de salud, bienestar, educación, empleo y rehabilitación social, para que el ciudadano perciba al Estado como su principal referente y no a Hezbollah. Este reto, según el artículo, debe ser asumido con valentía por el gobierno libanés.
Además, se destacó la necesidad de que el gobierno desmonte progresivamente la infraestructura civil y económica de Hezbollah, incluyendo estaciones de combustible, redes de servicios, empresas e instituciones sociales, que han convertido al grupo en un estado dentro del Estado. Aunque desmantelar las capacidades militares es importante, el artículo subrayó que eliminar las fuentes de poder civil es igualmente crucial.
También señaló que Israel tiene un interés claro en el éxito de esta iniciativa. Durante años, las relaciones con Líbano se han concebido solo en términos de disuasión, pero la nueva realidad permite considerar intereses compartidos. Israel no es la principal amenaza para Líbano y podría convertirse en parte de la solución para muchos libaneses. Puede ayudar, directa o indirectamente, de manera pública cuando sea posible y confidencial cuando sea necesario, suministrando gas para estabilizar el sector energético libanés y compartiendo inteligencia que apoye al gobierno libanés frente a los intentos iraníes de reubicación y para contrarrestar amenazas regionales antes de que lleguen a Líbano.
El éxito del acuerdo, según el medio, no dependerá solo del desarme de Hezbollah, sino de reemplazar la fuente de autoridad en la percepción ciudadana. Mientras el ciudadano crea que Hezbollah se preocupa más por él que su propio gobierno, el grupo encontrará formas de recuperarse. Por el contrario, cuando el Estado garantice seguridad personal, servicios y esperanza, la base de poder de Hezbollah se desintegrará.
Tras la pérdida de influencia de Irán en Siria, se abrió una ventana de oportunidad para reducir su control en Líbano. Esta es una batalla larga y compleja, pero por primera vez en años existe una convergencia de intereses entre Israel, el gobierno libanés y la mayoría de los ciudadanos libaneses: un Líbano soberano, activo y libre de la dominación de un ejército extranjero.
Finalmente, el artículo concluyó que si se logra transformar el acuerdo de un documento político a un plan operativo civil, económico y de seguridad, podría convertirse en un punto de inflexión histórico que cambie la realidad en la frontera norte y en toda la región. Por ello, no solo queda la esperanza, sino la obligación de apoyar al presidente y al gobierno libanés para que superen este desafío.
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