Líbano
Informes indican que Hezbolá prepara la unidad 121 para reprimir a sus críticos chiíes en medio de crecientes tensiones políticas y sociales en Líbano.

Informes de inteligencia revelan que Hezbolá está preparándose para eliminar a sus adversarios dentro de la comunidad chií que se han vuelto contra el grupo, en un contexto de deterioro político, económico y de seguridad, con el país al borde de un conflicto mayor.
Según estas fuentes, la milicia libanesa ha intensificado sus preparativos tras un aumento de críticas internas desde el entorno chií, lo que ha impulsado al partido a considerar un escenario de represión y eliminación de opositores mediante la activación de su unidad de seguridad más peligrosa, identificada con el código 121, especializada en vigilar y neutralizar a sus detractores.
Estas informaciones coinciden con reportes locales en Líbano que confirman que Hezbolá opera mecanismos de seguridad internos no solo para enfrentar a Israel o enemigos externos, sino también para monitorear, disuadir y en ocasiones dañar a opositores políticos dentro del país.
El portal "Netsiv", citando fuentes de inteligencia israelíes, señala que la mayoría de los datos sobre la unidad 121 provienen de evaluaciones de inteligencia, reportes mediáticos y evidencias circunstanciales, y no de información oficial emitida por Hezbolá.
Fuentes de monitoreo han identificado a esta unidad como un grupo secreto que depende directamente del secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, y al que se le atribuyen múltiples asesinatos políticos en Líbano durante las últimas dos décadas.
De acuerdo con estas mismas fuentes, la unidad 121 se especializa en vigilancia, inteligencia humana, recopilación de información técnica y mediática, ejecución de operaciones y en la implementación de tácticas de camuflaje y engaño tras llevar a cabo sus acciones.
Aunque esta unidad no cuenta con una sede fija y sus miembros, que no superan las decenas, mantienen un alto nivel de secreto, concentran sus actividades en zonas específicas de Líbano, principalmente en el suburbio sur de Beirut, el sur del país y la región de Bekaa.
La unidad forma parte del entramado de seguridad e inteligencia más amplio de Hezbolá, pero sus integrantes permanecen completamente aislados del resto de las estructuras del partido, y sus operaciones requieren la aprobación directa de los niveles más altos del grupo, según el informe hebreo.
El accionar de esta unidad se intensifica en paralelo con la profundización de las crisis que Hezbolá ha exacerbado en Líbano. En medio de recientes conflictos y la crisis económica, las críticas desde la propia comunidad chií han aumentado, especialmente en Bekaa y el sur, donde voces acusan al partido de involucrar al país en disputas que no favorecen sus intereses.
Las fuentes consideran que, si la información sobre el resurgimiento de la unidad 121 es correcta, esto refleja un aumento del temor entre los críticos de Hezbolá, una disminución en las posibilidades de que surja una dirección chií alternativa, y una ampliación de la brecha entre los seguidores del partido y los chiíes que buscan una integración plena en el Estado libanés, con algunos sectores adoptando una postura de "Líbano primero" en lugar de apoyar el "eje de resistencia", según estimaciones en Tel Aviv.
El análisis también señala que, a pesar de estas tensiones, "no hay indicios actuales de que Hezbolá haya perdido la mayoría de su base popular chií", y que incluso sus críticos reconocen que el partido mantiene apoyo dentro de esa comunidad.
El actual gobierno libanés, bajo la dirección de Nawaf Salam, adoptó el último año una postura más firme frente a Hezbolá en comparación con administraciones anteriores.
El Ejecutivo declaró que "el Estado libanés es el único con derecho a decidir sobre la guerra y la paz" y llamó a limitar la actividad militar del partido, además de fortalecer el monopolio estatal sobre las armas.
No obstante, el portal hebreo advierte que la capacidad de las fuerzas de seguridad libanesas para actuar contra Hezbolá sigue siendo limitada, y que el grupo conserva una amplia influencia política, social y de seguridad, lo que sugiere que cualquier intento de confrontación directa podría desestabilizar la situación interna en Líbano, según las fuentes consultadas.
Fuente: Eram News



