Líbano
Israel efectuó ataques aéreos y bombardeos en varias localidades del sur de Líbano, mientras mantiene operaciones contra Hezbollah pese a detener ofensivas directas contra Irán.

El martes por la mañana, la aviación militar israelí llevó a cabo un ataque aéreo en el barrio de Hamadiya, ubicado en la localidad de Abbasiya, en el distrito de Sour, según informó la Agencia Nacional de Noticias de Líbano.
Durante la noche, se registraron bombardeos de artillería en las afueras de la localidad de Qalaouiyeh, en el distrito de Bent Jbeil, en el sur de Líbano.
En el distrito de Jezzine, la zona de Al-Qatrani, en particular Joura Khadr y el bosque de Al-Qatrani, fue blanco de bombardeos de artillería israelíes.
Además, la aviación israelí efectuó ataques adicionales sobre las localidades de Abbasiya y Ramadiya, también situadas en el distrito de Sour, en el sur del país.
La publicación estadounidense The Wall Street Journal citó a una fuente informada que indicó que Israel decidió suspender sus ataques militares directos contra el interior iraní.
Según la misma fuente, esta pausa en las operaciones contra Teherán no se aplicará al frente libanés, donde Israel planea continuar con sus intensas acciones militares contra las posiciones de Hezbollah en el sur de Líbano sin interrupción.
La fuente agregó que Israel busca mantener la libertad para seguir atacando a Hezbollah en Líbano incluso después de que finalice la guerra con Irán. Asimismo, prefiere continuar ejerciendo presión sobre Irán para debilitar sus capacidades industriales y presionar al régimen, con la conciencia de que necesita la aprobación del presidente Trump y el respaldo militar estadounidense para reanudar operaciones de combate a gran escala.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que ha adoptado medidas estrictas para impedir que Irán y Hezbollah establezcan una "nueva ecuación insoportable" que impida a Israel responder.
La publicación señaló que, a pesar del deseo de Washington por una desescalada, la reciente respuesta israelí demostró que existen límites en la capacidad o disposición de la Casa Blanca para contener a Tel Aviv, que está decidida a eliminar la amenaza que representa la milicia Hezbollah.



