Líbano
La LACC reafirma que el Estado libanés debe tener el control exclusivo de las armas y resalta la importancia del respaldo estadounidense en las negociaciones con Israel.

La Comisión de Coordinación Libanés-Americana (LACC) expresó su preocupación por la gravedad de la situación que atraviesa Líbano, calificándola como un riesgo existencial para su entidad. Subrayó que el Estado, representado por la autoridad oficial, es el único con la potestad exclusiva para decidir sobre la guerra y la paz, y rechazó la legitimidad de cualquier acción militar fuera del marco estatal.
La LACC hizo un llamado para brindar apoyo tanto nacional como internacional a la decisión de la autoridad oficial, representada por el presidente Michel Aoun y el primer ministro Najib Mikati, y manifestó solidaridad con ellos en la condena al régimen iraní y su intento de convertir a Líbano en rehén, usándolo como instrumento de negociación para su seguridad nacional y transformándolo en un escenario de conflicto.
Además, la comisión destacó su respaldo y confianza en el equipo negociador libanés y valoró el papel del presidente estadounidense Donald Trump y su administración en la supervisión de las negociaciones directas entre Líbano e Israel para resolver los asuntos pendientes entre ambos países. Consideró que la tutela estadounidense es fundamental para poner fin a la ocupación israelí en territorio libanés.
La LACC, que representa la mayor coalición de libaneses-estadounidenses en Estados Unidos e incluye organizaciones como el Instituto Americano Libanés de Políticas (ALPI-PAC), el Movimiento por Líbano (AFL), la Asociación Renacimiento Libanés-Americana (LARP), Libaneses por Líbano (LFLF), el Centro Libanés de Información (LIC), la Unión Cultural Libanesa Mundial (WLCU) y el Foro de Influencia Civil (CIH) como entidad consultora, convocó una reunión extraordinaria para analizar los acontecimientos acelerados y preocupantes en Líbano, así como para seguir de cerca la quinta ronda de negociaciones libanés-israelíes que se celebraría en Washington bajo el auspicio estadounidense.
En su declaración emitida horas antes de la quinta mesa de negociación en Washington, la comisión señaló que todos coinciden en la gravedad del momento que atraviesa Líbano, el cual equivale a un peligro existencial para su existencia debido a la usurpación de su soberanía y a los esfuerzos malintencionados del régimen iraní para imponer tutela sobre el país. También alertó sobre la profunda infiltración de Hezbolá en las instituciones estatales con el objetivo de paralizarlas y marginarlas, además de las campañas sectarias que amenazan la estabilidad interna y la paz civil.
En primer lugar, la LACC reafirmó que el Estado, a través de la autoridad oficial, posee el derecho exclusivo de decidir sobre la guerra y la paz, y que ningún otro actor está autorizado para negociar, reclamar en nombre de Líbano, decidir su destino o firmar acuerdos en su representación.
En segundo lugar, enfatizó que el monopolio de las armas debe estar en manos del Estado libanés, y que cualquier manifestación militar o actividad de seguridad fuera del Estado, especialmente las armas y acciones de Hezbolá, contravienen la soberanía estatal, violan la ley y representan una amenaza directa para la paz civil en Líbano.
En tercer lugar, insistió en la necesidad de apoyar local e internacionalmente la decisión de la autoridad oficial encabezada por el presidente Michel Aoun y el primer ministro Najib Mikati para mantener el control exclusivo de las armas por parte del Estado y la ilegitimidad de cualquier acción militar fuera del mismo. Reclamó que se establezcan las condiciones y recursos para implementar esta decisión sin demoras ni dilaciones, y subrayó la importancia de capacitar a las fuerzas de seguridad, especialmente al ejército libanés, para cumplir esta misión nacional con eficacia.
En cuarto lugar, la LACC afirmó que Hezbolá es una facción orgánica dentro de la Guardia Revolucionaria iraní, y que su estructura de seguridad y económica constituye una violación a la soberanía de Líbano y una amenaza para la estabilidad interna y la paz civil. Señaló que Hezbolá ejerce un exceso de poder militar dentro del país y busca imponer su control sobre las decisiones estatales, consolidar una realidad de hecho, desestabilizar la seguridad nacional y dañar la reputación y relaciones internacionales de Líbano. Por ello, mantener las armas en esta situación implica que Líbano permanece prisionero de la interferencia iraní en su seguridad y sus intereses.
En quinto lugar, manifestó su fuerte solidaridad con las posiciones de la presidencia de la República y del gobierno libanés en condenar la conducta del régimen iraní y enfrentar su intento de convertir a Líbano en rehén y en un instrumento de negociación para su seguridad nacional, transformando el país en un escenario de conflicto abierto para sus intereses. Exigió revisar las relaciones libanés-iraníes sobre bases de igualdad y no de tutela, y respetando la exclusividad estatal en todo lo relativo a la seguridad y las relaciones internacionales.
En sexto lugar, la comisión definió la negociación en todas sus formas como una opción nacional y una decisión soberana, no solo política. Indicó que responde al deseo de la mayoría de los libaneses, agotados por las guerras ajenas en su territorio, de retornar a una vida normal y segura y recuperar la posición civilizatoria tradicional de Líbano. Destacó que este derecho está garantizado por la Constitución libanesa y corresponde a las competencias del presidente de la República en concertación con el primer ministro.
En séptimo lugar, advirtió sobre los riesgos que implican algunos intermediarios entre Irán y Estados Unidos que intentan ayudar a Irán a obtener cobertura diplomática para las armas de Hezbolá, lograr reconocimiento de su legitimidad y presentarlas como un problema secundario o local para Líbano. Estas maniobras buscan ocultar que las armas de Hezbolá son el problema fundamental para la soberanía estatal y el principal obstáculo para el renacimiento del país, y que cualquier demora en desarmar a Hezbolá mantiene a Líbano en un estado de ausencia estatal.
En octavo lugar, reafirmó el derecho exclusivo del Estado a utilizar todos los medios para proteger o recuperar sus derechos legítimos, incluyendo la negociación directa y la firma de acuerdos que garanticen el cese del fuego, la retirada israelí de todos los territorios libaneses ocupados, el retorno de los desplazados a sus hogares, la liberación de prisioneros y el establecimiento de arreglos definitivos que aseguren una vida segura y estable en sus fronteras.
En noveno lugar, considerando a Líbano como la única referencia exclusiva en cualquier negociación o acuerdo, la LACC sostuvo que la única vía para resolver el conflicto con Israel es la negociación directa entre ambos países en Washington. Por ello, rechazó categóricamente cualquier intento de Irán de involucrar a Líbano en negociaciones con Estados Unidos o negociar en su nombre junto a Hezbolá, con el fin de preservar y prolongar el armamento de Hezbolá y consolidar la tutela iraní encubierta sobre Líbano.
En décimo lugar, la comisión expresó su apoyo y confianza en el equipo negociador libanés, valoró sus esfuerzos y respaldó los marcos, declaraciones de intenciones y acuerdos políticos y de seguridad que surjan de estas negociaciones como la única vía para poner fin a la tragedia de todos los libaneses y restaurar la vida normal y la soberanía plena de Líbano.
En undécimo lugar, reconoció y apreció el papel del presidente Trump y su administración en la supervisión de las negociaciones directas entre Líbano e Israel para resolver todos los asuntos pendientes. Consideró que la tutela estadounidense es una garantía fundamental para poner fin a la ocupación israelí en los territorios libaneses, recuperar la soberanía interna y brindar un apoyo importante para la recuperación cultural y económica del país.
Finalmente, la LACC hizo un llamado a la administración estadounidense para que impida con firmeza cualquier intento del régimen iraní de usar a Líbano como una herramienta de chantaje o presión en favor de su programa nuclear y para obtener cobertura política para las armas fuera de control de Hezbolá dentro de Líbano. Reafirmó que el futuro de Líbano lo deciden únicamente los libaneses a través del Estado legítimo que los representa, negocia en su nombre y toma decisiones siempre en su beneficio.
La Comisión de Coordinación Libanés-Americana (LACC) se comprometió a continuar su lucha por el establecimiento de un Estado soberano, libre, justo e independiente, y por la defensa de la causa libanesa.