Líbano
Raji desde el Senado francés: Poner fin a la presencia militar de Hezbolá es una decisión nacional irreversible
El ministro de Relaciones Exteriores y Emigrantes, Youssef Raji, participó en una conferencia en el Senado francés sobre solidaridad con Líbano, donde destacó que la decisión de poner fin a la presencia militar de Hezbolá es una decisión nacional irreversible.

El ministro de Relaciones Exteriores y Emigrantes, Youssef Raji, participó en una conferencia celebrada en el Senado francés bajo el título "Por la solidaridad con Líbano: las autoridades locales en el corazón de la asociación franco-libanesa", por invitación del presidente del Senado, Gérard Larcher.
Asistieron a la conferencia el ministro del Interior, Ahmad Al-Hajjar, y varios presidentes de regiones y municipios franceses y entidades locales que mantienen estrechas relaciones con las autoridades locales libanesas. La conferencia abordó la evolución de la situación en Líbano y la cooperación entre Líbano y Francia a nivel de las autoridades locales, con el objetivo de fortalecer la asociación entre ambos países en el ámbito del desarrollo administrativo a nivel de las entidades civiles y municipales.
La conferencia comenzó con un discurso de bienvenida del presidente del Senado, quien enfatizó el vínculo orgánico entre Líbano y el Senado francés, deteniéndose en las crisis sucesivas que ha sufrido Líbano, la última de las cuales fue la crisis causada por Hezbolá, según sus palabras. Calificó la decisión del gobierno libanés de rechazar el camino de la guerra y avanzar hacia las negociaciones como una decisión valiente e histórica.
El ministro Raji pronunció un discurso en el que describió la relación libano-francesa como excepcional, señalando que "ha evolucionado de una relación de estado protector a una asociación sólida, que ya no se ocupa de servir a una comunidad en particular, sino de servir a una idea unificadora: la idea de un Líbano libre, soberano, pluralista, democrático, abierto al mundo y basado en instituciones fuertes y capaces".
Raji afirmó que "Líbano ha optado por reconstruir un estado soberano con plena soberanía, sin ambigüedad en su autoridad, y un estado que monopoliza únicamente la decisión de su política exterior y seguridad nacional y ejerce únicamente el derecho al uso legítimo de la fuerza". Señaló en este contexto "decisiones que calificó de históricas tomadas por el gobierno, encabezadas por el fin de la presencia militar de Hezbolá", subrayando que "esta decisión fue la que creó las condiciones políticas que hicieron posible el acuerdo marco".

Continuó: "La decisión de poner fin a la presencia militar de Hezbolá no fue una respuesta a presiones externas ni el fruto de negociaciones diplomáticas, sino que surgió como expresión de una voluntad nacional pura y de una convicción firme de que el estado no puede recuperar toda su credibilidad y prestigio mientras existan organizaciones militares que operen fuera de su autoridad constitucional", enfatizando que "Líbano ya no se mueve según los dictados de las circunstancias, sino según una visión clara que considera que la soberanía es indivisible, que la decisión nacional no se delega y que el monopolio de la fuerza legítima solo puede corresponder al estado".
Reconociendo que "Líbano, debido a su ubicación geográfica, apertura y pluralismo, ha sido un país donde convergen influencias externas", consideró, por el contrario, que "las influencias no son todas iguales", y consideró que "Líbano no rechaza la cooperación con nadie, pero hay una diferencia fundamental entre asociación y tutela, y entre cooperación e intervención".
Añadió: "Por lo tanto, damos la bienvenida a todo socio que contribuya a fortalecer el estado libanés, y rechazamos a todo aquel que busque ocupar su lugar", subrayando que "las decisiones relativas a la guerra y la paz, la seguridad nacional y la política exterior se toman hoy en Beirut, y solo en Beirut".
Continuó: "Esta opción requiere valentía, e incluso a veces impone tomar decisiones difíciles, pero es una opción irreversible, porque expresa la profunda voluntad de los libaneses y su aspiración a recuperar su estado, un estado que ya no sea un escenario para liquidar conflictos ajenos, ni una línea de defensa avanzada al servicio de intereses externos, ni un papel de negociación utilizado en mesas de negociaciones que se celebran lejos de Beirut".

Explicó que "Líbano ve a Francia como un socio capaz de contribuir a la construcción de un nuevo sistema de seguridad, prosperidad y cooperación en la región del Mediterráneo", elogiando "el papel que Francia ha desempeñado durante décadas, en el marco de las fuerzas internacionales que operan en el sur de Líbano (UNIFIL)", pero subrayó que "todos son conscientes de que ninguna fuerza internacional, por importante que sea, puede reemplazar permanentemente a un estado soberano", añadiendo: "Nuestro objetivo es claro: que las fuerzas armadas libanesas extiendan gradualmente su autoridad sobre todo el territorio libanés, incluido el sur, en consonancia con las decisiones soberanas del estado libanés y de acuerdo con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad". Sin embargo, la consecución de este objetivo sigue vinculada a un requisito no menos importante, como dijo: la retirada israelí completa de todos los territorios libaneses.
Continuó: "Ningún estado puede completar la construcción de sus instituciones y su soberanía mientras una parte de su territorio siga bajo ocupación. La ocupación socava las instituciones del estado, alimenta factores de tensión y retrasa el retorno a la estabilidad política y de seguridad, además de impedir que el estado ejerza su plena autoridad sobre su territorio. Tampoco se puede hablar de estabilidad sostenible a menos que el estado sea la única entidad que monopolice el uso legítimo de la fuerza", afirmando que "el gobierno actual construye su visión de futuro sobre la base de que no hay soberanía completa para un estado en cuyo territorio continúa cualquier presencia militar extranjera, ni para un estado cuyas instituciones legítimas no ejercen solas la autoridad pública y el monopolio de la fuerza". Instó a Francia a "construir una asociación que no se limite al concepto de solidaridad únicamente, sino que ayude a consolidar un nuevo equilibrio más estable y apoye a un estado que ha recuperado su ambición de ejercer todas sus facultades y asumir sus responsabilidades", reiterando que "Líbano ha elegido el estado, las instituciones y la soberanía, y no ser más un escenario donde otros se enfrenten, ni un teatro para ajustar cuentas, ni un medio para realizar proyectos que no tengan relación con el interés de los libaneses".
Raji concluyó pidiendo a Francia que "continúe creyendo que el Líbano soberano, democrático, gobernado por sus instituciones legítimas, no es solo una posibilidad, sino una realidad que puede consolidarse".
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