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Reina Karamí destaca el papel de la educación en la recuperación del Estado

La ministra de Educación, Reima Karamí, afirmó que la reconstrucción del Estado comienza en la escuela y la universidad durante la graduación en la Universidad Al-Maqasid.

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Reina Karamí destaca el papel de la educación en la recuperación del Estado
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La ministra de Educación y Enseñanza Superior, Reima Karamí, presidió la ceremonia de graduación de los estudiantes de las facultades de Estudios Islámicos, Enfermería y Formación de Profesores de la Universidad Al-Maqasid, en presencia del presidente de los tribunales religiosos sunníes, el doctor jeque Mohamed Assaf, representante del Gran Muftí de la República Libanesa, Abdul Latif Daryan, junto a numerosas personalidades.

La celebración comenzó con la entrada de la comitiva de graduados y del cuerpo docente, seguida de la recitación de diez versículos del Corán, el himno nacional libanés y el himno de Al-Maqasid. El presidente de la universidad, el profesor Hassan Ghaziri, expresó: "Trabajamos para que la Universidad Al-Maqasid se convierta en un centro nacional de conocimiento e innovación, una plataforma para revitalizar el movimiento intelectual árabe e islámico, y un espacio para desarrollar soluciones prácticas a los desafíos que enfrenta nuestra sociedad".

Ghaziri añadió que "las grandes universidades no se construyen en uno o dos años, sino con la acumulación de esfuerzos, la fe de su comunidad en su misión y el apoyo de sus miembros y simpatizantes. Por ello, la Universidad Al-Maqasid requiere el respaldo de todos, ya que invertir en ella es invertir en el renacimiento de nuestra sociedad y la prosperidad de nuestras naciones".

Posteriormente, la presidenta de la Asociación Al-Maqasid, la ingeniera Diana Tabara, señaló: "Este campus universitario, creado para ser un espacio de ciencia y diálogo, cumplió en los últimos meses una función humanitaria y nacional al acoger a familias desplazadas del sur del Líbano durante una de las etapas más difíciles que atraviesa el país. Esta ceremonia es una demostración de que las instituciones privadas pueden cumplir con su deber humanitario cuando el país lo requiere y, al mismo tiempo, retomar su misión fundamental con plena responsabilidad".

Tabara agregó: "Aquí radica la singularidad de la Universidad Al-Maqasid, que posee una identidad árabe e islámica que transmite a las generaciones: el Islam del conocimiento y la ciencia, la misericordia y la moderación, la apertura al otro, el respeto a la pluralidad y la creencia de que el valor del ser humano se mide por su saber, ética y contribución a su patria y sociedad".

La presidenta también afirmó que "la guerra impuso desafíos sin precedentes al sector educativo en diversas regiones del Líbano y demostró que la educación es uno de los sectores que más necesita planes nacionales de gestión de crisis que garanticen el derecho de cada estudiante a aprender, la justicia en las oportunidades, la fortaleza del certificado libanés y la confianza internacional en él".

Concluyó señalando que "la educación no es un servicio que se brinda solo cuando las circunstancias lo permiten, sino un pilar fundamental para la resistencia y continuidad del Estado".

En su discurso, la ministra Reima Karamí afirmó: "Existen instituciones que aún consideran la educación como un proyecto nacional y no como un sector sometido a intereses estrechos y políticas superficiales. Por ello, siento que mi presencia hoy no es solo para participar en una ceremonia de graduación, sino para renovar la alianza entre el Ministerio de Educación y la Asociación Al-Maqasid, una institución nacional que durante más de un siglo ha sido un socio esencial en la historia educativa del Líbano".

Karamí añadió que "al revisar la historia del renacimiento educativo en nuestro país, es difícil contar esa historia sin detenerse en las contribuciones de la Asociación Al-Maqasid, que no solo añadió instituciones educativas al sector libanés, sino que también consolidó la idea de que la verdadera inversión en las naciones comienza invirtiendo en las personas, y que la educación no es un servicio sino un mensaje sobre el cual se construyen las sociedades".

La ministra sostuvo que "Al-Maqasid, que tuvo un papel central en el desarrollo educativo libanés en momentos cruciales de nuestra historia, puede hoy también ser un socio clave en la recuperación del Líbano de su crisis profunda. Por eso, tanto yo como el gobierno de reforma al que pertenezco creemos firmemente que ese renacer es inevitable y que la restauración del Estado no comienza solo en la política, sino también en la escuela, la universidad, el docente, el investigador y todos aquellos que creen que la construcción del ser humano es el camino más corto para construir la patria".

Agregó: "No les pediré que permanezcan todos en el Líbano, porque estoy convencida de que el amor a la patria no se mide en kilómetros de distancia. Pero les ruego que no permitan que esa distancia se convierta en una ruptura ni que su vínculo con el Líbano sea solo un anhelo del pasado. Más bien, contribuyan a construir su futuro, manténganse parte de su historia, inviertan en él siempre que puedan, abran sus puertas dondequiera que estén y sean embajadores con su conocimiento, ética y logros. Regresen siempre que puedan, no solo con sus cuerpos, sino también con sus ideas, experiencias y relaciones. Las naciones modernas no se construyen solo dentro de sus fronteras, sino también a través de sus hijos dispersos por el mundo. Y a pesar de todo lo que ha vivido el Líbano, sigo creyendo que los capítulos más hermosos de su historia aún están por escribirse".

La ministra afirmó que "la educación abre puertas que no siempre podemos prever. La vida me ha demostrado que no es necesario conocer todos los detalles del camino desde el principio, sino aferrarse a los valores y continuar aprendiendo para estar preparados para enfrentar dificultades y aprovechar oportunidades cuando se presenten. La apertura al mundo solo se completa cuando uno sabe qué lleva consigo hacia ese mundo".

Karamí reconoció que "muchos de ustedes probablemente piensen en construir su futuro fuera del Líbano, lo cual es comprensible y natural, dado que el mundo está más abierto que nunca y las oportunidades de estudio y trabajo ya no conocen fronteras geográficas. Quizás muchos lleven sus sueños a ciudades, universidades e instituciones en diferentes partes del mundo. Espero que siempre haya un hilo inquebrantable entre ustedes y el Líbano, porque la relación con la patria no es un permiso de residencia ni una decisión administrativa, sino un vínculo de pertenencia, memoria y responsabilidad".

La ministra relató que "tras quince años regresé al Líbano y aprendí una lección importante: el futuro del país no se construirá por sí solo ni solo con deseos. Las naciones no prosperan solo porque sus hijos las aman, sino porque hay quienes construyen sus instituciones, protegen sus estándares y realizan su trabajo con precisión e integridad, incluso cuando nadie los supervisa. Aprendí que la construcción de las naciones no comienza solo con grandes decisiones, sino con las pequeñas decisiones que cada uno toma diariamente".

Por eso, afirmó que "la construcción del Líbano no es una tarea exclusiva del Estado y su gobierno ni de una sola generación, sino un proyecto nacional a largo plazo que no lo construye un individuo, ni una generación ni una institución sola, sino todos nosotros, individuos e instituciones, cada uno desde su lugar. Y ustedes, desde hoy, forman parte de este proyecto, cada uno desde su posición, especialidad y destino".

La ministra cerró su intervención diciendo: "Estoy segura de que adquirirán conocimiento, experiencia y se les abrirán muchas puertas, pero lo que realmente los definirá será cómo utilizan todo eso. Mi generación habló mucho sobre el valor de la diversidad que caracteriza al Líbano. Creo que la tarea de su generación será más difícil: convertir esa diversidad en confianza y esa diferencia en capacidad de trabajar juntos, ya sea en el Líbano, en la región árabe o en cualquier parte del mundo".

Agregó que "la construcción de confianza a pesar de la diversidad es la base para alcanzar una sociedad humana en paz y justicia, porque las sociedades no prosperan cuando las personas son iguales, sino cuando los diferentes aprenden a trabajar juntos, respetan sus diferencias y buscan lo común en su humanidad sin renunciar a sus particularidades".

Concluyó afirmando que "a pesar de todo lo que ha atravesado el Líbano, sigo creyendo en él como un modelo único y sueño y trabajo con dedicación desde cada posición que ocupo para que se recupere de sus fracasos y se convierta en un ejemplo a seguir en el mundo".

La Universidad Al-Maqasid otorgó el título de doctor honoris causa al doctor Youssef Salam, quien lo recibió de manos de la ministra Karamí, el jeque Assaf, la ingeniera Tabara y el presidente Ghaziri. Posteriormente, se entregaron los diplomas a los graduados y los estudiantes de la Facultad de Enfermería realizaron el juramento profesional.

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