Líbano
El primer ministro Nawaf Salam sostiene que la retirada israelí solo se concretará mediante la negociación del Estado libanés, y denuncia la influencia iraní en Hezbollah.

El primer ministro Nawaf Salam subrayó que la negativa de Irán a aceptar un acuerdo de alto el fuego con Israel no es casual, sino que busca reafirmar que la verdadera decisión en el Líbano sigue estando exclusivamente en manos de Teherán.
En declaraciones a The Times de Reino Unido, Salam explicó que el rechazo iraní al acuerdo pretende enviar un mensaje global de que el Líbano es solo una carta bajo su control, y que ellos deciden en nombre del país, siendo los únicos con la autoridad final.
Salam consideró que la oposición de Irán al pacto, manifestada incluso antes de que Hezbollah anunciara su postura oficial, revela claramente la profunda influencia iraní dentro del partido y su completa dependencia de Teherán.
Además, señaló que si este rechazo indica algo, es el enorme dominio que ejerce la Guardia Revolucionaria iraní no solo sobre los aparatos militar y de seguridad de Hezbollah, sino también sobre el proceso de toma de decisiones dentro de la organización.
El primer ministro describió la relación entre Hezbollah e Irán en dos etapas distintas, apuntando que durante la época del fallecido secretario general Hassan Nasrallah la situación era muy diferente, ya que Nasrallah formaba parte integral del proceso decisorio y gozaba de cierta autonomía relativa.
Actualmente, afirmó Salam, Irán ejerce una influencia directa y decisiva sobre Hezbollah sin precedentes. En este sentido, enfatizó que la única entidad capaz de reunir los recursos para reconstruir lo destruido por la guerra es el Estado libanés, y que dicha reconstrucción solo puede realizarse a través de las instituciones estatales, al igual que la retirada israelí de los territorios ocupados solo podrá concretarse mediante negociaciones llevadas a cabo por el propio Estado libanés.
Sobre su visión del futuro del Líbano en medio de las guerras y desafíos, Salam expresó un optimismo prudente: “No soy en absoluto pesimista, puedo decir que soy optimista, pero no ingenuo. Sigo creyendo firmemente que este país tiene un potencial enorme y muy grande, y no tenemos otra opción que avanzar por la vía de una reforma seria. Si realmente queremos que el Estado se ponga de pie nuevamente, no hay otro camino que este”.



