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Salud

El consumo habitual de té reduce un 11% el riesgo cardiovascular

Un estudio con medio millón de participantes vincula beber té regularmente con menor riesgo cardíaco, aunque la temperatura muy alta lo aumenta.

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El consumo habitual de té reduce un 11% el riesgo cardiovascular
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La ingesta frecuente de esta bebida se asocia con una reducción relativa del 11% en el riesgo de eventos cardiovasculares adversos. Este beneficio aplica a quienes consumen té al menos tres días por semana, según los hallazgos publicados en la revista Annals of Internal Medicine.

Temperatura extrema eleva el peligro

Sin embargo, existe una relación inversa cuando el líquido está demasiado caliente. Los participantes que describieron su té como "quemante" mostraron un aumento relativo del 16% en el riesgo comparado con los no consumidores habituales. Es crucial notar que la temperatura no fue medida uniformemente, sino basada en las autodeclaraciones de los sujetos.

Estos datos observacionales no establecen causalidad directa entre el calor y la enfermedad. Tampoco permiten definir una temperatura ideal exacta para proteger el corazón ni calcular el riesgo individual derivado de una sola taza muy caliente. La Dra. Liana Wen, comentando para CNN, recomendó evitar bebidas que quemen la boca o garganta y vigilar la ingesta total de cafeína.

Tipos de té y concentración

El análisis reveló que el té negro presenta asociaciones más consistentes con la disminución de riesgos que el té verde. Asimismo, las concentraciones medias de la infusión vinculaban con niveles menores de peligro. No obstante, estos resultados no confirman la superioridad absoluta de un tipo sobre otro para toda la población, ni garantizan beneficios terapéuticos solo por cambiar la variedad o aumentar la intensidad.

Los compuestos vegetales presentes en el té, como polifenoles y flavonoides, están bajo investigación por sus posibles efectos en la inflamación y función vascular. Aunque estas mecanismos podrían explicar parte de las correlaciones observadas, no prueban por sí solos que el té prevenga enfermedades.

Cantidad diaria y estilo de vida

Entre los consumidores semanales, el riesgo estimado más bajo apareció en quienes bebían entre seis y ocho tazas diarias. Esta cifra no constituye una recomendación oficial, ya que el volumen de cada taza variaba y no estaba estandarizado. Un mayor consumo incrementa la carga de cafeína, lo cual puede afectar el sueño o provocar ansiedad y palpitaciones en personas sensibles.

Los mejores indicadores de salud cardiovascular se registraron en individuos que combinaban el hábito de tomar té con la ausencia de tabaquismo y altos niveles de actividad física. El estudio subraya que el beneficio forma parte de un patrón de vida integral. Mantener una dieta equilibrada, realizar ejercicio y seguir tratamientos médicos prescritos resulta más determinante que depender exclusivamente de una taza de té sin azúcar y a temperatura cómoda.

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