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Salud

El impacto de ignorar que los atletas son humanos en el deporte

Entrenadores y padres suelen desatender la humanidad de los atletas jóvenes, lo que afecta su salud mental y desempeño.

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El impacto de ignorar que los atletas son humanos en el deporte
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David Udelf Psy.D. aborda en "Sport Between the Ears" los perjuicios que generan entrenadores y padres al ignorar aspectos humanos básicos en jóvenes deportistas.

La cultura deportiva juvenil actual está marcada por la amenaza y el miedo, experiencias dominantes para muchos atletas. Esta actitud perjudica tanto la salud mental como el rendimiento, al no considerar que los deportistas son seres humanos.

En el ámbito deportivo, entrenadores, preparadores y padres muchas veces olvidan que los atletas también son personas, un error que puede conducir a un fracaso generalizado. Aunque sus intenciones sean buenas, suelen desconocer el daño que causan con sus métodos.

El exceso de entrenamiento y sus consecuencias

Existe la creencia común entre entrenadores y padres de que más práctica equivale a mejor rendimiento. Sin embargo, investigaciones como la de Ericsson, Krampe y Tesch-Romer (1993) demuestran que un ser humano solo puede soportar una hora diaria de práctica intensa y personalizada. Superar ese límite suele provocar un deterioro en la ejecución y resentimiento hacia quienes imponen esa exigencia.

Por ejemplo, un golfista universitario relató que su entrenador le ordenaba practicar entre siete y ocho horas diarias durante la pretemporada, una carga excesiva. Las prácticas en equipo pueden ser más largas, entre dos horas y media y tres, debido a su menor intensidad individual.

Además, muchos entrenadores juveniles exigen entrenamientos durante todo el año, a diferencia de los equipos profesionales que disfrutan de meses sin entrenamiento estructurado tras la temporada. Esta dedicación prolongada y obligatoria genera desgaste y rechazo hacia el deporte que antes disfrutaban.

El exceso de entrenamiento también puede causar lesiones por sobreuso y limita la posibilidad de que los atletas desarrollen otras áreas de su vida, como la familia, la escuela y amistades, así como descubrir otras pasiones o talentos.

Una solución sencilla es reducir la duración de las sesiones y proporcionar descansos adecuados entre temporadas para respetar el factor humano.

La coerción y la pérdida de libertad en el entrenamiento

Forzar a los atletas a entrenar constantemente, sin opción de elección, afecta su motivación y pasión. La necesidad humana de decidir sobre sus actividades es ignorada por entrenadores y padres, lo que deteriora la relación con el deporte y con quienes ejercen esa presión.

Esta dinámica se ve influida por la malinterpretación de la regla de las 10,000 horas, popularizada por Malcolm Gladwell en "Outliers" (2011), basada en el estudio de Ericsson et al. que señala que alcanzar un nivel élite requiere esa cantidad de práctica dedicada.

Sin embargo, esta regla se ha entendido erróneamente al aplicarla sin considerar que la decisión de especializarse debe ser personal y consciente, algo que los atletas no pueden asumir plenamente antes de los 16 años, según el mismo estudio.

Permitir que los deportistas tengan más opciones en sus actividades deportivas es una medida clave para respetar su humanidad.

Expectativas poco realistas en el deporte juvenil

Otra conducta común entre entrenadores es fomentar la idea de que una beca universitaria o una carrera profesional son resultados garantizados si se practica lo suficiente. Dado que solo entre el 6 y el 10 por ciento de los atletas de secundaria obtienen becas deportivas y un porcentaje aún menor llega a profesionales, esta creencia genera expectativas irreales.

Estas falsas promesas aumentan la presión y pueden causar desilusión y daño emocional cuando no se cumplen. Algunos entrenadores y administradores impulsan estas ideas para motivar a los atletas o para mejorar su reputación y negocio, sin considerar el impacto negativo.

El estudio de Ericsson et al. aclara que la especialización intensiva debe ser una elección personal basada en el deseo y talento reconocidos por el propio atleta, no una imposición externa.

Por ello, la decisión de comprometerse con un deporte de forma intensa debe quedar en manos del deportista.

El papel del miedo y la amenaza en la motivación deportiva

El temor a fracasar, perder tiempo de juego o decepcionar a los padres si no se cumple con las exigencias de entrenamiento es común en el deporte juvenil. Este miedo puede impulsar la motivación a corto plazo, pero suele conducir al agotamiento y abandono cuando se trata de actividades que deberían disfrutarse.

La motivación sostenible proviene del deseo genuino y el entusiasmo por la actividad. Muchos atletas expresan una sensación de “libertad” y “alivio” al dejar el deporte, como si escaparan de un encierro impuesto desde que comenzaron a practicar.

Reducir las demandas obligatorias y fomentar la libertad de elección son pasos fundamentales para eliminar el miedo y respetar el factor humano.

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