Salud
El origen y expansión cultural de la recomendación de 2,000 calorías diarias
La cifra de 2,000 calorías diarias surgió en 1993 y se propagó como un meme cultural mediante la construcción de nichos y sesgos cognitivos.

La idea de consumir 2,000 calorías al día se originó en 1993 y se ha difundido ampliamente, convirtiéndose en un meme cultural que evoluciona mediante replicación, variación y selección, similar al proceso genético.
Este concepto ha ganado popularidad a través de la construcción de nichos culturales y la interacción con comportamientos humanos, identidades y sesgos cognitivos. En esta serie, se analiza cómo la sociedad occidental ha cuantificado la alimentación y el ejercicio, y se exploran las razones detrás de la propagación de esta cifra más allá de su utilidad práctica.
Además de los genes, existe otro replicador en la Tierra: el meme, un término acuñado por Richard Dawkins en 1976 para describir unidades de transmisión cultural que se propagan de cerebro en cerebro mediante la imitación. Mientras que los humanos suelen considerarse diseñadores inteligentes de sus hábitos, desde la perspectiva memética somos simplemente portadores de memes que buscan replicarse, sin importar si benefician o perjudican a los individuos.
Un ejemplo de meme es la recomendación de consumir 2,000 calorías diarias. Esta cifra surgió tras una mezcla de informes dietéticos poco precisos y la decisión de redondear hacia abajo para evitar que mujeres posmenopáusicas se sintieran incentivadas a aumentar su ingesta, además de facilitar la memorización.
En 1993, las encuestas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) indicaban un consumo promedio reportado de 2,350 calorías diarias, cifra probablemente inferior a las necesidades reales. Sin embargo, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) rechazó usar 2,350 como referencia y también descartó ofrecer un rango para la ingesta recomendada, eligiendo en cambio un número fijo de 2,000 calorías, que es considerablemente menor que las estimaciones para la mayoría de personas, excepto las más pequeñas y sedentarias.
La elección de 2,000 calorías fue explícitamente memética: se consideró que era un número más sencillo de utilizar y, por tanto, una herramienta educativa más eficaz, según explican Nestle y Nesheim. Desde entonces, este meme ha prevalecido, a pesar de que ha causado daños que se discutirán en entregas posteriores.
Factores que impulsaron la difusión del meme de las 2,000 calorías
El éxito del meme de las 2,000 calorías no se debe únicamente a su simplicidad numérica, sino a varios factores interrelacionados:
Entorno: Al adoptar la cifra de 2,000, la FDA implementó una extensa regulación para fomentar su uso, detallando desde tamaños estándar de porciones hasta el tamaño mínimo de la tipografía en los envases alimentarios. Este marco regulatorio, inicialmente complejo en 1993, se ha expandido hasta 2026, incluyendo laboratorios de análisis nutricional y algoritmos en teléfonos inteligentes que combinan estimaciones del metabolismo basal con mediciones de frecuencia cardíaca para calcular el gasto energético. La existencia de un objetivo global de 2,000 calorías ha promovido el desarrollo de estas tecnologías de cuantificación.
Comportamiento: Estas tecnologías influyen en los hábitos alimentarios, incentivando a comer menos o permitiendo indulgencias controladas. Según Sue Blackmore en su libro The Meme Machine (1999), el meme se protege a sí mismo mediante los comportamientos que induce, como revisar etiquetas, elegir opciones con menos calorías o usar dispositivos para medir el gasto energético, generando así más copias del meme en la sociedad. Sin embargo, muchos de estos comportamientos pueden favorecer trastornos alimentarios.
Identidad: Los hábitos cotidianos se refuerzan mutuamente con sistemas de creencias relacionados con la identidad personal, como ser alguien que controla su ingesta, cuida su cuerpo y se preocupa por la salud. La guía principal para la alimentación y el ejercicio ha pasado de los instintos a los números, reflejando un cambio del poder experiencial humano al poder replicador de los memes. Aunque existen movimientos contrarios, como la alimentación intuitiva, estos no son mayoritarios y la influencia de los memes en la identidad colectiva ha crecido en las últimas décadas.
Sesgo cognitivo: La mente humana tiende a confundir precisión con exactitud, fenómeno conocido como “sesgo de precisión”. Por ejemplo, si un dispositivo muestra un número específico como 2,689 calorías gastadas, se asume que es un dato fiable, aunque pueda no serlo. Esto también explica por qué la FDA descartó rangos para la ingesta calórica recomendada, ya que un número fijo transmite mayor certeza. Así, aunque preferimos números redondos para reglas y números específicos para mediciones, ambos pueden ser inexactos, lo que puede ayudar a mitigar su influencia negativa.
Referencias:
- Blackmore, S. J. (1999). The Meme Machine. Oxford: Oxford University Press.
- Dawkins, R. (1976). The Selfish Gene. Oxford: Oxford University Press.
- Dennett, D. C. (1995). Darwin’s Dangerous Idea: Evolution and the Meanings of Life. New York, London: Simon & Schuster.
- Nestle, M., & Nesheim, M. (2012). Why Calories Count: From Science to Politics. Berkeley and Los Angeles, CA: University of California Press.
- Redman, L. M., et al. (2014). Energy requirements in nonobese men and women: Results from CALERIE. The American Journal of Clinical Nutrition, 99(1), 71–78. https://doi.org/10.3945/ajcn.113.065631
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