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Salud

Estudio vincula la rapidez al caminar con mayor flexibilidad cerebral tras los 80 años

Un estudio estadounidense revela que personas mayores que caminan más rápido tienen un 50% menos riesgo de deterioro cognitivo.

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Estudio vincula la rapidez al caminar con mayor flexibilidad cerebral tras los 80 años
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Investigadores de la Facultad de Medicina de Stony Brook, en Nueva York, llevaron a cabo un estudio con cerca de 4.000 personas de 80 años o más para analizar la relación entre la velocidad al caminar y la función cognitiva.

Los resultados, publicados el 16 de junio en la revista Neurology, indican que entre el 6% y el 10% de los participantes, denominados «Super Movers» o «motores superiores», caminaban a un ritmo superior al de sus pares de la misma edad y sexo, similar a la velocidad de personas hasta tres décadas más jóvenes.

El doctor Joe Verghese, neurólogo y principal investigador, afirmó que estos hallazgos refuerzan la evidencia de una conexión estrecha entre la movilidad y la salud cerebral.

Destacó que mantener la capacidad de movimiento podría ser un indicador clave de un envejecimiento cerebral saludable. Subrayó que lo más llamativo fue que estos individuos conservaron sus funciones cognitivas a pesar de presentar cambios cerebrales asociados con la demencia comparables a los de sus compañeros.

La investigación incluyó análisis post mortem de tejido cerebral que no mostraron diferencias en marcadores de enfermedades vinculadas a la demencia entre quienes caminaban rápido y el resto de los participantes, lo que sugiere que los «Super Movers» podrían poseer mecanismos biológicos que otorgan al cerebro una mayor resistencia al envejecimiento.

No obstante, los autores aclararon que el estudio es observacional y no demuestra que la velocidad al caminar prevenga directamente la demencia. Señalaron que otros factores, como la salud cardiovascular, la condición física y la genética, podrían influir tanto en la rapidez al caminar como en las capacidades cognitivas.

Verghese añadió que estas conclusiones se suman a un creciente cuerpo de evidencia que indica que lo que beneficia al corazón y a los músculos también favorece al cerebro. Reafirmó que la actividad física regular es uno de los métodos con mayor respaldo científico para promover un envejecimiento saludable.

El investigador recomendó considerar la velocidad al caminar como un indicador general de salud, no como un tratamiento en sí mismo. Instó a las personas mayores a centrarse en mantener la movilidad mediante la práctica regular de actividad física, ejercicios de fortalecimiento muscular, mejora del equilibrio y cuidado de la salud cardiovascular.

Asimismo, aconsejó seguir las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y las recomendaciones estadounidenses sobre actividad física, que sugieren realizar 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico de intensidad moderada, como caminar rápido, distribuidos en 30 minutos diarios durante cinco días a la semana o en sesiones más cortas a lo largo del día.

Finalmente, Verghese enfatizó que el inicio de la caminata debe adaptarse a la condición de salud individual y contar con supervisión médica en caso de enfermedades o problemas médicos. Indicó que la mejor estrategia es comenzar con un ritmo lento, incrementando gradualmente la velocidad, e incluir ejercicios de fuerza y equilibrio en la rutina, independientemente de la edad.

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