Salud
El aceite no refinado para freír genera compuestos cancerígenos y grasas trans que elevan el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares, advierte experta en nutrición.

La nutricionista Daría Rosákova informó que freír con aceite no refinado produce compuestos cancerígenos y grasas trans, lo que incrementa la probabilidad de desarrollar cáncer y enfermedades del corazón y vasos sanguíneos.
La especialista explicó que el aceite no refinado contiene componentes sensibles al calor que se oxidan y condensan rápidamente al superar su punto de humo, transformándose en sustancias dañinas que comienzan a quemarse, liberando humo y químicos tóxicos. Por ejemplo, el aceite de girasol no refinado pierde estabilidad a 170 grados centígrados, por lo que su uso habitual para freír puede generar problemas de salud.
Según Rosákova, la acumulación de aldehídos, acroleína y otros compuestos tóxicos derivados de este método aumenta el riesgo de cáncer y afecta negativamente el metabolismo de las grasas. Además, las toxinas formadas durante la combustión del aceite pueden acumularse en órganos internos y provocar inflamaciones crónicas.
La experta recomendó evitar la reutilización del aceite para freír, ya que cada calentamiento incrementa la formación de grasas tóxicas, lo cual puede alterar la función digestiva, modificar el sabor de los alimentos y dificultar su digestión.
Rosákova señaló que no se aconseja emplear aceites ricos en ácidos grasos poliinsaturados para freír, como el de soja, canola, maíz, sésamo y semillas de calabaza. En cambio, se recomienda utilizar aceites refinados y desodorizados, como el de girasol, oliva, coco y maní, que tienen un punto de humo alto, igual o superior a 180 grados centígrados, y carecen de aditivos.
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