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Salud

Estudio sobre la seguridad de los fármacos GLP-1 para perder peso en personas mayores

Los medicamentos GLP-1 muestran eficacia en la reducción de peso en mayores de 65 años, aunque los expertos advierten sobre la limitada evidencia y posibles efectos secundarios.

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Estudio sobre la seguridad de los fármacos GLP-1 para perder peso en personas mayores
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Las tasas de obesidad en personas mayores casi se han duplicado entre los períodos 1988–1994 y 2015–2018, según un informe del Population Reference Bureau. Actualmente, aproximadamente dos de cada cinco individuos en este grupo de edad presentan obesidad, de acuerdo con datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

La obesidad figura entre los principales factores asociados a enfermedades vinculadas al envejecimiento, tales como la diabetes tipo 2, la hipertensión y problemas cardiovasculares. Sin embargo, una pérdida moderada de peso puede mejorar estos riesgos.

Estudios recientes indican que los medicamentos GLP-1 son efectivos para reducir peso en personas de 65 años o más, con resultados comparables a los observados en pacientes más jóvenes. En una investigación que incluyó a 358 participantes mayores de 65 años que recibieron semaglutida, conocida comercialmente como Wegovy, el promedio de pérdida de peso fue del 15,5%, mientras que en el grupo más joven fue del 15,6%. Los sujetos que recibieron placebo perdieron alrededor del 5% de su peso.

Un análisis de siete ensayos aleatorizados controlados con tirzepatida, o Zepbound, mostró que adultos mayores tratados con la dosis más alta perdieron en promedio un 23,3% de peso, en comparación con un 22,6% en participantes más jóvenes. En los grupos que recibieron placebo, la reducción de peso osciló entre el 2% y el 4%.

Otra revisión que abarcó 64 estudios y fue publicada en marzo por investigadores de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de Johns Hopkins concluyó que los beneficios de los fármacos GLP-1 para bajar de peso se mantienen independientemente de la edad del paciente.

A pesar de estos resultados alentadores, los expertos advierten que la evidencia aún es limitada debido al reducido número de personas mayores incluidas en los ensayos. Por ejemplo, los estudios con semaglutida contaron con 358 participantes mayores de 65 años, mientras que los de tirzepatida incluyeron a 926 adultos mayores, algunos con diabetes tipo 2, lo que podría influir en la pérdida de peso.

El doctor John Batsis, especialista en geriatría y nutrición de la Escuela Gillings de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte, señaló que la mayoría de los ensayos excluyen a personas mayores o incluyen cantidades limitadas, especialmente mayores de 75 años. Además, destacó que las diferencias fisiológicas de este grupo dificultan extrapolar los resultados obtenidos en pacientes más jóvenes.

Por su parte, la doctora Jennifer Schrack, directora del Centro de Envejecimiento y Salud de la Escuela Bloomberg de Johns Hopkins, indicó que el conocimiento sobre los medicamentos GLP-1 está en etapas iniciales. Advirtió que los adultos mayores podrían perder masa muscular además de grasa, lo que incrementaría el riesgo de caídas y fracturas, especialmente en quienes presentan problemas de equilibrio o baja densidad ósea. Por ello, recomendó combinar el tratamiento con ejercicios de resistencia o levantamiento de pesas.

Reacciones adversas y riesgos en personas mayores

En los ensayos clínicos, los participantes mayores de 65 años que usaron medicamentos GLP-1 presentaron una mayor incidencia de ciertos efectos secundarios en comparación con los adultos de 18 a 64 años. En el estudio con tirzepatida, el 7% abandonó el tratamiento debido a trastornos gastrointestinales; aproximadamente un cuarto sufrió náuseas, cerca del 20% experimentó diarrea o estreñimiento, y alrededor del 10% presentó vómitos.

Aunque estas tasas son similares a las observadas en adultos más jóvenes, los especialistas advierten que las consecuencias pueden ser más graves en personas mayores. La disminución de la sensación de sed con la edad dificulta mantener una adecuada hidratación, y episodios de vómitos o digestión lenta pueden provocar rápidamente complicaciones como trastornos renales u obstrucción intestinal.

Algunas preocupaciones adicionales relacionadas con los fármacos GLP-1 permanecen en el ámbito teórico. El doctor Batsis explicó que al perder peso se reduce tanto la grasa como la masa muscular y ósea, aunque la pérdida muscular no implica necesariamente un deterioro funcional.

Los ensayos clínicos no mostraron un aumento claro en el riesgo de caídas o fracturas. En los estudios con tirzepatida, la probabilidad de caídas fue similar a la del grupo placebo y el riesgo de ciertas fracturas disminuyó. Resultados similares se observaron con semaglutida, donde los usuarios de Wegovy tuvieron una leve reducción en lesiones óseas y articulares, pese a registrar una tasa ligeramente mayor de caídas (4,4% frente a 3,6% en placebo).

Recomendaciones para el uso de GLP-1 en adultos mayores

En primer lugar, es fundamental consultar con un médico o profesional de la salud antes de iniciar el tratamiento. La doctora Melanie Jay, directora del programa integral para el tratamiento de la obesidad en el Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, señaló que los usuarios de GLP-1 requieren un seguimiento médico constante, especialmente al comenzar la terapia.

Jay añadió que las personas mayores podrían beneficiarse particularmente, ya que en pacientes con enfermedades cardíacas estos fármacos pueden reducir hasta en un 20% el riesgo de infartos y muertes cardiovasculares en un período de cuatro años. No obstante, insistió en la necesidad de una vigilancia cuidadosa en esta población.

En segundo lugar, la hidratación es clave. La doctora Alison Moore, especialista en geriatría y medicina interna de la Universidad de California en San Diego, recomendó a sus pacientes mayores que consuman suficiente agua, dado que muchos presentan deshidratación leve a moderada debido a la disminución de la sensación de sed.

Moore aconseja beber un vaso de agua con cada comida, preferiblemente dos o más, y consumir la mayor parte durante las horas diurnas para evitar interrupciones del sueño por la necesidad de orinar durante la noche. Además, la ingesta adecuada de líquidos puede aliviar uno de los efectos secundarios más comunes de los GLP-1 en personas mayores: el estreñimiento. En los ensayos con tirzepatida, el 19% de los adultos mayores experimentó este problema, frente al 6% en el grupo placebo.

En tercer lugar, es recomendable solicitar asesoramiento nutricional. Jay explicó que ciertos patrones alimenticios pueden agravar los efectos adversos, por lo que es importante recibir información adecuada y consultar a especialistas. Las comidas ricas en grasas, fritas o de gran volumen pueden provocar náuseas y vómitos.

Por el contrario, destacó que el consumo suficiente de proteínas es fundamental para preservar la masa muscular. Dado que los medicamentos GLP-1 aumentan la sensación de saciedad rápidamente, aconsejó comenzar la comida con proteínas y luego consumir frutas y verduras para asegurar una ingesta equilibrada de nutrientes esenciales.

Finalmente, el doctor Batsis recomendó establecer objetivos realistas, evitando centrarse exclusivamente en la pérdida de peso. Propuso priorizar la mejora de la funcionalidad en adultos mayores, señalando que reducir peso no solo puede prolongar la vida, sino también mejorar la calidad mediante la disminución del dolor articular y la facilitación de la movilidad.

No obstante, advirtió sobre la necesidad de evitar una pérdida de peso excesiva.

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