Salud
El director de un laboratorio advierte que fumar, el estrés y la actividad física pueden distorsionar los resultados de análisis sanguíneos.

El doctor Dmitri Denisov, director de un laboratorio de análisis médicos, señaló que la falta de atención de algunos pacientes a las indicaciones previas a la extracción de sangre puede complicar la interpretación de los resultados de laboratorio.
Denisov explicó que diversas circunstancias diarias, como el consumo de tabaco, el estrés, la actividad física y la ingesta de alimentos, influyen directamente en los resultados de los análisis clínicos.
El especialista destacó tres causas habituales que suelen pasarse por alto y que pueden distorsionar los resultados, siendo el tabaquismo la principal. Detalló que la nicotina desencadena una serie de respuestas relacionadas con el estrés en el organismo, en las que las glándulas suprarrenales liberan las hormonas cortisol y adrenalina, mientras que el hígado libera glucosa almacenada, lo que puede provocar un aumento temporal del nivel de azúcar en sangre, incluso en personas sanas, simulando una hiperglucemia en ayunas.
Además, indicó que en fumadores crónicos puede observarse un incremento en los indicadores de glóbulos rojos como mecanismo compensatorio ante la falta de oxígeno en los tejidos, lo que podría ocultar alteraciones reales en el metabolismo del oxígeno.
El doctor también mencionó que el estrés o la actividad física antes de realizar el análisis afectan los resultados. Señaló que actividades simples como subir escaleras, caminar rápido o sentirse ansioso antes del examen provocan la liberación de hormonas del estrés como cortisol, prolactina y adrenalina, lo que puede reflejarse en otros parámetros del análisis simulando trastornos hormonales o metabólicos.
Denisov afirmó que las normas para la preparación de los análisis de laboratorio no son meros procedimientos administrativos, sino que se basan en fundamentos bioquímicos precisos. Explicó: "Cada punto de las instrucciones, como abstenerse de fumar durante una hora o ayunar entre 8 y 12 horas, tiene un fundamento científico directo. Generalmente, los pacientes no incumplen estas indicaciones de forma intencional, sino por descuido o desconocimiento. Sin embargo, su cumplimiento asegura obtener resultados precisos que reflejen la verdadera condición de salud, facilitando al médico un diagnóstico correcto y evitando que el paciente tenga que repetir pruebas o dudar de su exactitud".
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