Salud
La deficiencia de vitamina B12 afecta especialmente a adultos mayores y puede causar fatiga, anemia y problemas neurológicos.

La vitamina B12 es necesaria en cantidades mínimas, pero su carencia puede provocar efectos significativos en el organismo. Solo se requieren alrededor de dos microgramos diarios para mantener la producción de glóbulos rojos, el sistema nervioso y el ADN, una cantidad inferior a una pequeña partícula de sal común.
En 2026 se cumplen 100 años desde que George Minot y William Murphy demostraron que una dieta rica en hígado podía tratar la anemia perniciosa, una enfermedad que en ese momento era frecuentemente mortal. Este hallazgo revolucionó la medicina y llevó a identificar la vitamina B12 como el componente del hígado responsable del tratamiento.
El camino hacia este descubrimiento comenzó con experimentos en animales. El médico y patólogo estadounidense George Whipple mostró que el hígado ayudaba a perros a recuperarse de anemias causadas por pérdida de sangre. Aunque la anemia perniciosa no se debe a sangrado sino a una mala absorción de vitamina B12, estos experimentos indicaron que el hígado contenía un factor sanguíneo esencial.
Pacientes con anemia perniciosa, al borde de la muerte, mejoraban notablemente tras semanas de consumir dietas ricas en hígado. Este éxito permitió aislar el compuesto rojo conocido hoy como vitamina B12 o cobalamina.
A pesar de décadas de investigación, la deficiencia de vitamina B12 sigue siendo común, especialmente en adultos mayores, veganos, vegetarianos y personas con problemas de absorción. La vitamina se encuentra principalmente en alimentos de origen animal como carne, pescado, huevos y lácteos, por lo que quienes no consumen estos productos pueden presentar déficit.
Con la edad, la producción de ácido estomacal disminuye en algunas personas, dificultando la liberación de B12 de los alimentos. Además, la gastritis autoinmune puede dañar células estomacales encargadas de producir ácido y factor intrínseco, proteína necesaria para la absorción de la vitamina. Cirugías para perder peso y ciertos medicamentos para la diabetes o el reflujo ácido también pueden afectar la absorción.
Los síntomas suelen desarrollarse lentamente y a menudo se confunden con el envejecimiento normal. Entre ellos están el cansancio, debilidad, dificultad para respirar, hormigueo o entumecimiento en manos y pies, problemas de equilibrio, dificultades de memoria y sensación de “niebla mental”. Debido a que estos síntomas no son exclusivos de la deficiencia, la fatiga persistente o problemas neurológicos deben ser evaluados clínicamente.
Personas con mayor riesgo, como veganos, adultos mayores y quienes toman medicamentos que afectan el ácido estomacal o el tratamiento de la diabetes, podrían necesitar pruebas o recomendaciones de suplementación por parte de un profesional de la salud.
Tradicionalmente, la fatiga en la deficiencia de B12 se ha asociado a la anemia. Sin suficiente vitamina B12, la médula ósea produce glóbulos rojos anormalmente grandes e inmaduros que transportan oxígeno de forma menos eficiente.
No obstante, la anemia podría no ser la única causa del cansancio en personas con niveles bajos de B12. En humanos, la vitamina es necesaria para dos enzimas específicas: una participa en la síntesis de ADN durante la división celular y la otra ayuda a las mitocondrias a procesar grasas y aminoácidos. Las mitocondrias son estructuras celulares que convierten los alimentos en energía utilizable.
El papel de la vitamina B12 en las mitocondrias ha despertado interés en estudios sobre envejecimiento, función muscular y estado de la vitamina. Un estudio de 2026 analizó qué ocurre cuando las células carecen de suficiente B12 y encontró que la deficiencia podía afectar el ADN mitocondrial y reducir la producción de energía en modelos de músculo esquelético en laboratorio.
Otra investigación en ratonas envejecidas mostró que la suplementación con B12 mejoraba varios indicadores de salud mitocondrial en el músculo, incluyendo la cantidad y estructura de estas organelas. Estos resultados sugieren que la fatiga en personas con deficiencia podría aparecer antes de que la anemia sea evidente.
Estos hallazgos no implican que los suplementos de vitamina B12 puedan revertir el envejecimiento o aumentar la energía en personas con niveles normales de esta vitamina.
Ante la fatiga persistente, la administración de inyecciones de vitamina B12 en clínicas de bienestar o spas médicos no suele ser recomendable para la mayoría. Las inyecciones están indicadas para tratar deficiencias diagnosticadas, especialmente cuando hay problemas de absorción, y el sistema público de salud utiliza hidroxocobalamina para tratar la anemia por deficiencia de B12.
No existen evidencias suficientes que respalden el uso de inyecciones para mejorar la energía, perder peso o aumentar el rendimiento en personas con niveles normales de vitamina B12. El primer paso más útil es identificar la causa real del cansancio.
La historia de la vitamina B12 es peculiar debido a que el cuerpo requiere cantidades muy pequeñas, pero la falta de esta molécula puede tener consecuencias graves. Antes de conocer su composición química, los médicos ya sabían que algo en el hígado podía restaurar la fuerza, el apetito y la vitalidad en pacientes gravemente enfermos.
Un siglo después, los investigadores continúan descubriendo que esta pequeña molécula que contiene cobalto cumple funciones más allá de prevenir la anemia, ayudando a comprender cómo las células mantienen su energía y funcionamiento con el envejecimiento.
Martin Warren recibe financiación del Biotechnology and Biological Sciences Research Council (BBSRC) y de la Advanced Research and Invention Agency (ARIA).



