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El especialista en oftalmología advierte sobre los daños oculares por gafas de sol sin protección contra rayos ultravioleta y ofrece recomendaciones para elegirlas.

El doctor Sino Gouiziyev, especialista en medicina y cirugía ocular, señala que muchas personas compran gafas de sol en verano sin verificar si cuentan con protección contra los rayos ultravioleta.
El experto advierte que utilizar gafas inadecuadas puede causar daños graves en los ojos y explica cómo seleccionar modelos que ofrezcan una protección efectiva frente a la radiación ultravioleta.
Destaca que el efecto de estos rayos se acumula gradualmente sin que se perciba de forma inmediata. Los niños son los más vulnerables, ya que aproximadamente el 80% de la dosis total de radiación ultravioleta se recibe durante la infancia, antes de los 18 años, debido a la transparencia del cristalino y la dilatación pupilar en esta etapa, lo que hace imprescindible la protección visual desde edades tempranas.
En el corto plazo, los riesgos incluyen quemaduras en la retina por exposición directa al sol sin protección, así como queratitis actínica, que aparece horas después de la exposición, especialmente en ambientes con alta reflexión como zonas montañosas o nevadas. Esta condición se manifiesta con dolor intenso, lagrimeo, sensación de arenilla en los ojos, fotofobia, sequedad y enrojecimiento.
A largo plazo, el doctor menciona riesgos como cataratas, degeneración macular relacionada con la edad, crecimiento anormal de tejidos en la superficie corneal, además del aumento del riesgo de cáncer en los ojos y tejidos circundantes.
El especialista insiste en la importancia de elegir gafas que contengan marcas claras de certificación, tales como UV400, protección del 100% contra rayos ultravioleta o el sello CE. Advierte que la ausencia de estas certificaciones puede convertir las gafas en un peligro mayor que no usarlas, ya que los lentes oscuros pueden provocar la dilatación pupilar y permitir la entrada de más radiación dañina.
Recomienda que el filtro de las gafas se ajuste al entorno: la categoría 2 es adecuada para uso urbano, la categoría 3 para playas, conducción y actividades al aire libre, mientras que la categoría 4 está destinada a zonas montañosas elevadas y no se aconseja para conducir.
Además, señala que los lentes polarizados ayudan a reducir el deslumbramiento y la fatiga ocular, pero no protegen contra los rayos ultravioleta, por lo que el filtro protector es un elemento indispensable.
Finalmente, enfatiza la necesidad de adquirir gafas únicamente en ópticas especializadas para asegurar la calidad de los lentes, la verificación de sus especificaciones y la obtención de garantías confiables.
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