Salud
Un estudio en 75 niños de entre 1 y 3 años muestra que la inmunoterapia oral permite tolerar el maní sin reacciones graves.

Ocho de cada diez niños con alergia al maní lograron tolerar el fruto seco tras un programa de exposición gradual supervisado por médicos. El ensayo, desarrollado por investigadores del Instituto Karolinska en Estocolmo, abre una vía esperanzadora para quienes padecen esta condición.
La investigación incluyó a 75 pequeños de entre uno y tres años, todos con diagnóstico confirmado de alergia al maní en distintos grados. Cincuenta de ellos recibieron el tratamiento experimental, mientras que los otros 25 formaron el grupo de control y evitaron por completo el alimento durante el estudio.
El método se basó en la inmunoterapia oral. Los niños comenzaron ingiriendo cantidades mínimas de hojuelas de maní dentro del hospital y continuaron el tratamiento a diario en casa. Cada cuatro a seis semanas se aumentaba la dosis hasta alcanzar una cantidad preventiva equivalente a aproximadamente una nuez y media al día.
Tras tres años de seguimiento, el 82% de los niños tratados pudo comer al menos tres nueces y media de maní sin presentar ninguna reacción alérgica, incluso después de suspender la terapia durante cuatro semanas. En el grupo de control, solo el 12% logró tolerar esa cantidad.
“Todos los niños que siguieron el protocolo alcanzaron el objetivo principal del tratamiento, y la mayoría pudo ingerir hasta 25 maníes sin síntomas”, afirmó Caroline Nilsson, profesora asociada del Departamento de Ciencias Clínicas y Educación.
Nilsson destacó que la terapia resulta segura cuando se aplica en un entorno médico supervisado. El uso de hojuelas de maní, añadió, facilitó el proceso tanto para los niños como para sus familias.
Se registraron algunos efectos leves como picazón en la boca o erupciones cutáneas. Durante las fases de aumento de dosis aparecieron reacciones más intensas, y un número limitado de niños requirió inyecciones de adrenalina.
Los investigadores advierten que este tipo de tratamiento no debe intentarse en casa sin supervisión médica debido al riesgo de reacciones alérgicas graves.
Anna Asarnoj, quien dirigió el estudio junto a Nilsson, señaló que un enfoque cauteloso y gradual fue clave para lograr resultados seguros y eficaces.
El equipo planea ahora analizar los cambios que ocurren en el sistema inmunológico durante la terapia, así como realizar un seguimiento más prolongado de los niños para determinar si la tolerancia se mantiene a largo plazo.
Los resultados fueron publicados en la revista The Lancet Regional Health – Europe.