Tecnología y ciencia
Un estudio revela que la vida microbiana primitiva usó molibdeno, un metal raro, como catalizador clave hace 3.400 millones de años.

Hace 3.400 millones de años, la vida en la Tierra ya dependía del molibdeno, un metal cuya disponibilidad en el entorno era extremadamente limitada. Así lo revela una investigación publicada en la revista Nature Communications, liderada por científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison.
El molibdeno actúa como catalizador esencial en múltiples procesos bioquímicos, en particular para la fijación del nitrógeno. También forma parte de enzimas que intervienen en reacciones metabólicas fundamentales. Sin embargo, según los datos geológicos, su presencia en los océanos primitivos era mínima.
Los investigadores reconstruyeron el recorrido del molibdeno dentro de las células y ahora buscan entender por qué la vida recurrió de forma constante a este metal escaso cuando existían alternativas más abundantes. La concentración de molibdeno comenzó a aumentar cuando los microorganismos dominaron la fotosíntesis, lo que desencadenó un incremento masivo del oxígeno atmosférico hace unos 2.450 millones de años.
Hasta ahora, los científicos suponían que los primeros sistemas vivos habrían empleado otros elementos, como el tungsteno —químicamente similar al molibdeno y aún usado por microbios actuales— y que el molibdeno se habría vuelto relevante solo después, al elevarse su concentración ambiental. Pero la nueva evidencia sugiere que los microorganismos primitivos pudieron haber utilizado ambos metales de forma simultánea.
Las fuentes hidrotermales del fondo oceánico, capaces de concentrar metales y elementos raros, podrían haber sido clave para elevar los niveles de estos minerales en el entorno y en los organismos vivos.
Comprender las preferencias químicas de la vida temprana ayudará a los astrobiólogos en la búsqueda de planetas habitables. Según los autores del estudio, el hecho de que un elemento sea escaso en el ambiente no implica que la vida no encuentre la manera de aprovecharlo. Por ello, la exploración de vida extraterrestre podría requerir considerar posibilidades que aún no han sido investigadas a fondo.



