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Anticuerpos maternos detectados como detonantes de partos prematuros

Investigadores de UCSF identifican anticuerpos contra IL-1RA que desatan contracciones uterinas, abriendo la puerta a nuevas estrategias de cribado y tratamiento.

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Anticuerpos maternos detectados como detonantes de partos prematuros
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La gestación suele extenderse durante 40 semanas, aunque en aproximadamente una de cada diez mujeres el parto se anticipa. Esta condición constituye la principal causa de mortalidad neonatal global, pese a la persistente dificultad clínica para predecir qué embarazos enfrentan mayor riesgo o comprender los mecanismos subyacentes.

Un equipo de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) ha descubierto anticuerpos implicados en el inicio temprano del trabajo de parto. Estos marcadores inmunitarios aparecieron en niveles más elevados y desde etapas más tempranas de la gestación en mujeres que dieron a luz antes de las 37 semanas, en comparación con aquellas cuyo parto ocurrió a término.

Herramienta de perfilado inmunológico

El estudio, publicado en Nature Immunology, empleó un nuevo sistema de perfilado inmunológico desarrollado en UCSF. Joe DeRisi, PhD, profesor Gordon M. Tomkins de Bioquímica y Biofísica y autor senior, señaló: "Construimos nuestra herramienta para encontrar exactamente este tipo de señales inmunes ocultas. El hecho de que nos esté apuntando hacia por qué algunos embarazos salen mal es un resultado emocionante". Este avance podría derivar en métodos de cribado y intervenciones preventivas.

Cada embarazo plantea un desafío al sistema inmune: el feto no es genéticamente idéntico a la madre, pero su cuerpo debe evitar rechazarlo. Generalmente, la inmunidad no ataca, pero el equipo de DeRisi investigó si este sistema podría estar provocando ciertos casos de nacimiento prematuro.

Diseño experimental y recolección de datos

El proyecto fue liderado por Elze Rackaityte, PhD, exinvestigadora postdoctoral en el laboratorio de DeRisi y ahora profesora adjunta en UCSF. Reclutaron voluntarias atendidas en la clínica de fertilidad de UCSF, tomando muestras sanguíneas iniciales y siguiendo a un grupo reducido tras quedar embarazadas mediante transferencias de embriones congelados.

"Queríamos capturar el sistema inmune antes del embarazo y luego medir lo que cambió", explicó Rackaityte. "Esta población de pacientes era particularmente adecuada para responder a esa pregunta, porque el momento del embarazo tras una transferencia de embrión congelado podía rastrearse estrechamente".

Los científicos utilizaron PhIP-Seq, tecnología refinada por el laboratorio de DeRisi, para analizar ampliamente los anticuerpos en sangre e identificar proteínas reconocidas, incluidas reacciones contra proteínas propias. Así detectaron un conjunto de anticuerpos que surgían consistentemente al comenzar la gestación.

Para validar hallazgos, cruzaron esta línea base con una cohorte masiva: muestras de más de 2.000 mujeres embarazadas en ocho grupos, incluyendo datos del programa estatal de cribado prenatal de California recogidos a las 15 semanas. Esto permitió distinguir anticuerpos asociados específicamente al parto prematuro, no solo al embarazo general.

Mecanismo inflamatorio y prueba en modelos animales

Los datos revelaron que las mujeres con partos prematuros experimentaban cambios de anticuerpos más amplios y tempranos. Dentro de esa firma, destacó un anticuerpo contra la proteína IL-1RA, conocida por regular la inflamación. La IL-1RA bloquea la molécula IL-1β, responsable de una inflamación que desencadena contracciones uterinas. Al neutralizar la IL-1RA, el anticuerpo elimina ese freno natural, permitiendo que la IL-1β y la inflamación asociada aumenten sin control.

Rackaityte inyectó estos anticuerpos anti-IL-1RA en ratonas preñadas para confirmar su relevancia. Los niveles de IL-1β se elevaron en la sangre materna y las placentas mostraron daños, patrón también observado en partos prematuros humanos. Al examinar tejido placentario humano, localizó la IL-1RA acumulada en las uniones entre células que recubren los vasos sanguíneos placentarios, donde nutrientes y oxígeno pasan de la madre al feto.

"La placenta básicamente se está surtiendo de este inhibidor para proteger el embarazo, y se deposita en estas cuerdas que van junto con el flujo de sangre", describió Rackaityte. "La primera vez que miré bajo el microscopio, pensé que algo había salido mal porque nunca había visto una proteína organizada así".

Perspectivas terapéuticas y limitaciones

La anakinra, forma sintética de IL-1RA usada desde hace casi dos décadas en enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide, emerge como candidata preventiva. Repone el freno sobre la IL-1β, conteniendo la inflamación y las contracciones prematuras. "El simple hecho de que este fármaco haya estado disponible durante un tiempo, y que tengamos décadas de datos de seguridad sobre él, es muy convincente para su uso en el embarazo", afirmó Rackaityte.

Los investigadores advierten que estos anticuerpos solo aparecen en una fracción de los partos prematuros, sugiriendo múltiples causas adicionales. Tampoco determinaron si estaban presentes antes de la concepción —por infecciones previas o enfermedad inmune— o surgieron después, pues las portadoras de la firma fueron seguidas únicamente tras el embarazo. En su nuevo laboratorio, Rackaityte continuará estudiando estos anticuerpos y otros identificados en la firma inmunológica asociada al parto prematuro.

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