Tecnología y ciencia
Científicos de la Universidad de Aarhus y del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia documentaron, mediante sumergibles teledirigidos, una rica comunidad biológica adherida al frente marino del glaciar Naajat Sermiat, incluyendo krill, peces, medusas, calamares y larvas de cangrejo.

Un equipo internacional liderado por investigadores de la Universidad de Aarhus y del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia ha registrado, con cámaras montadas en vehículos submarinos teledirigidos, un ecosistema marino inusualmente diverso en el frente costero del glaciar Naajat Sermiat, ubicado en el sur de Groenlandia.
Las imágenes capturaron bancos de krill y peces, además de gusanos, camarones, medusas, calamares y larvas de cangrejo. Algunos organismos aparecieron adheridos directamente a la superficie sumergida de la pared glacial. El trabajo contó con la colaboración de cineastas documentales especializados en grabaciones submarinas.
La misión original tenía como objetivo principal estudiar la mezcla entre las aguas dulces procedentes del deshielo glacial y las aguas saladas del océano. Sin embargo, las grabaciones revelaron corrientes turbias cargadas de sedimentos que descendían desde el glaciar hacia el mar, descritas por los científicos como “cascadas de sedimentos”. Se observó que el krill nadaba activamente hacia dichas corrientes, lo que sugiere una posible relación funcional con los materiales liberados por el glaciar.
Los resultados indican que los glaciares no son entornos estériles: las aguas derretidas pueden transportar materia orgánica, partículas, sedimentos e incluso algas psicrófilas —es decir, adaptadas al frío extremo— hasta la zona de contacto entre el hielo y el mar. Al llegar a las aguas costeras, estos materiales podrían contribuir al sostenimiento de la cadena trófica local. No obstante, los autores subrayan que se requieren más investigaciones para determinar si los compuestos transportados desde el interior del glaciar constituyen una fuente nutricional relevante para el krill.
Hasta ahora, ya se había observado alimentación de krill en columnas de agua derretida cercanas a glaciares en la Antártida. Esta investigación representa el primer registro documentado de dicha interacción en una proximidad extrema al muro glacial, justo en el punto donde el hielo entra en contacto directo con el océano.
Los científicos advierten que la retracción de los frentes glaciares podría alterar profundamente este sistema. Si la línea de contacto entre el glaciar y el mar se desplaza tierra adentro, desaparecería la zona específica que genera estas condiciones ambientales únicas. Entre 2000 y 2020, 169 glaciares del hemisferio norte experimentaron precisamente ese tipo de retroceso, retirándose del mar hacia tierra firme. En caso de que el glaciar Naajat Sermiat siga esa trayectoria, las redes tróficas locales, así como los ciclos del carbono y los nutrientes vinculados a esta región, podrían verse afectados.
Los hallazgos fueron publicados en la revista científica *Communications Earth & Environment*.



