Tecnología y ciencia
Hallan en tumbas wari la primera prueba física del perro peruano sin pelo
Arqueólogos hallaron en Castillo de Huarmey la primera evidencia física del perro peruano sin pelo, con restos asociados a entierros de élite wari.

Arqueólogos han encontrado la primera evidencia física de los perros peruanos sin pelo en Castillo de Huarmey, el único sitio del Imperio Wari identificado hasta ahora. El hallazgo procede de una necrópolis situada en la costa del Pacífico, en el desierto peruano.
La civilización wari estableció allí su centro de poder hace aproximadamente 1.200 años. El yacimiento ocupa 111 acres y se levanta sobre una colina rocosa; no empezó a estudiarse hasta 2010 y las excavaciones continúan desde entonces.
El sitio ganó proyección internacional en 2012 y 2022, cuando se descubrió una tumba real con 58 mujeres de élite, 1.300 artefactos, seis sacrificios humanos y entierros de artesanos de alto rango junto a herramientas de oro, plata y bronce. Entre esos materiales aparecieron los restos de al menos 20 cachorros y perros, parcialmente conservados y momificados.
Un estudio publicado en el Journal of Anthropological Archaeology recurrió a análisis zooarqueológicos tradicionales y a estudios isotópicos para examinar esta raza emblemática, conocida como Peruvian Incan Orchid o perro sin pelo, que no había sido hallada físicamente hasta ahora. La investigación se centró en su dieta, movilidad y origen, y situó a este animal como una pieza clave de la identidad peruana en sociedades andinas preincaicas.
El equipo recuperó 341 huesos correspondientes a 19 perros sin pelo, entre ellos un cachorro de entre 6 y 8 semanas enterrado con uno de los artesanos de élite. También se localizaron huesos de un perro adulto en el palacio y los restos de un cachorro junto a un guardián masculino, probablemente sacrificado para acompañarlo en la otra vida.
Aunque estos perros aparecen con frecuencia en la cerámica costera andina antigua y fueron declarados símbolo nacional en 2000, la prensa de Dartmouth, una de las instituciones implicadas en el estudio, señala que estos son los únicos restos físicos conocidos de la raza. Los investigadores también hallaron un vaso antropomorfo que muestra a un perro peruano sin pelo sosteniendo un instrumento.
Las capas más profundas excavadas en el lugar, intactas frente al saqueo, contenían restos humanos y caninos mezclados. En la zona norte del área ceremonial, los arqueólogos identificaron su hallazgo más llamativo: tres conjuntos de restos esqueléticos de perros sin pelo.
El primero fue un cráneo de perro naturalmente momificado, con piel visiblemente sin pelo y cubierto de cinabrio, un pigmento usado habitualmente en humanos fallecidos, lo que sugiere un estatus elevado. También se identificaron un cráneo de un perro mayor y un esqueleto naturalmente momificado; ambos eran sin pelo y carecían de sus primeros premolares.
La literatura científica indica que el mismo gen asociado a la ausencia de pelo en estos perros también está vinculado a un menor número de dientes. El análisis isotópico mostró que compartían una dieta similar a la de los humanos, basada sobre todo en maíz, aunque en su etapa de cachorros su alimentación se parecía mucho a la de los niños.
“Aunque nunca sabremos si alguno de los tres perros fue una mascota o cómo los trataba la gente, es evidente que recibieron un trato distinto al de otros perros”, añade el equipo arqueológico en un comunicado. Las investigaciones apuntan a una relación estrecha entre humanos y perros en las sociedades andinas de Perú, con el perro sin pelo en un papel singular como compañero práctico y espiritual.
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