Tecnología y ciencia
Investigadores descubren que las células T inducidas por la vacuna del sarampión pueden reaccionar también contra el virus Nipah, abriendo la puerta a vacunas más amplias.

Un estudio reciente ha revelado que las células T generadas por la vacuna contra el sarampión son capaces de identificar el virus Nipah, un patógeno altamente letal. Este hallazgo sugiere la posibilidad de desarrollar vacunas que ofrezcan protección frente a múltiples virus emergentes simultáneamente.
Las células T forman parte de las defensas más potentes del sistema inmunitario, con la capacidad de frenar el crecimiento tumoral y combatir infecciones graves. Investigadores del Instituto de Inmunología de La Jolla (LJI) han estudiado cómo estas células reconocen a los paramixovirus, una familia viral que incluye tanto el virus del sarampión como el virus Nipah.
Los paramixovirus son considerados amenazas potenciales para pandemias. Mientras que el sarampión se propaga con facilidad, el virus Nipah puede resultar extremadamente mortal. Los resultados obtenidos apuntan a una estrategia que podría emplear las células T para proteger a la población contra estos virus peligrosos.
El profesor Alessandro Sette, líder del estudio en LJI, señala que “nadie sabe qué especie viral o cepa específica podría provocar un brote, como se ha visto en casos recientes del hantavirus Andes”. Por su parte, la co-líder del estudio, la profesora asistente Alba Grifoni, añade que “activar las células T puede ser la primera línea de defensa cuando no se conoce qué amenaza se presentará”.
La investigación, publicada en Cell Reports Medicine, contó con el respaldo del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) y la Coalición para Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI).
Las células T pertenecen al sistema inmunitario adaptativo, lo que implica que aprenden a reconocer amenazas específicas. Por ejemplo, una célula T puede responder a una infección por influenza, pero no a una causada por parásitos de la malaria. Estas células son altamente especializadas.
Para identificar qué atacar, cada célula T busca un marcador molecular diminuto conocido como “epítopo”, que distingue las células propias de las del agente patógeno. Normalmente, los epítopos de un patógeno son muy diferentes a los de otro.
No obstante, los virus no pueden ocultar todos sus rasgos. A medida que evolucionan, algunas características permanecen constantes dentro de familias virales relacionadas, lo que brinda a los inmunólogos una oportunidad para detectar esos puntos comunes. El equipo de LJI ha demostrado que algunas células T pueden “reaccionar cruzadamente” con distintos virus que comparten epítopos similares.
Durante la pandemia de COVID-19, Sette, Grifoni, la profesora asistente Daniela Weiskopf y el director científico Shane Crotty lideraron estudios que evidenciaron que las células T reactivas cruzadas pueden detectar similitudes entre diferentes coronavirus. Por ejemplo, una persona que haya tenido un coronavirus común del resfriado podría portar células T preparadas para reconocer el SARS-CoV-2.
Posteriormente, Sette y Grifoni mostraron que estas células T también podrían ofrecer protección amplia contra el virus Lassa y la familia arenavirus. Estos resultados sugieren que futuras vacunas y tratamientos podrían activar células T para proteger contra varios virus peligrosos en simultáneo.
En conjunto, estas investigaciones resaltan la importancia de las células T reactivas cruzadas para combatir virus emergentes.
En Estados Unidos, la preocupación por el virus del sarampión ha crecido debido a la disminución en las tasas de vacunación y el aumento de casos. Solo en 2026, se han reportado 2.033 casos confirmados de sarampión, y el país está en camino de superar el total registrado en 2025.
El sarampión sigue siendo una amenaza global, mientras que en el sudeste asiático el virus Nipah representa otro peligro relacionado. Transmitido por murciélagos, el virus Nipah es poco frecuente pero puede ser mortal rápidamente, con una tasa de fatalidad que varía entre el 40 % y el 75 %, mucho más alta que la del sarampión. La profesora Grifoni indica que “los brotes son cada vez más frecuentes, especialmente en la región de Malasia”.
Los nuevos hallazgos de LJI sugieren que las células T reactivas cruzadas podrían ser una herramienta importante contra la familia de paramixovirus.
El equipo de investigación colaboró con el Centro de Investigación Clínica John y Susan Major de LJI para recolectar y analizar células T de muestras de sangre de 31 participantes vacunados con la vacuna triple vírica (MMR), que protege contra sarampión, paperas y rubéola, todos ellos paramixovirus.
Primero, examinaron cómo estas células T reconocían el virus del sarampión, identificando los epítopos específicos que activaban la respuesta inmunitaria. La investigadora postdoctoral Alison Tarke y el científico senior Ricardo Da Silva Antunes lideraron los experimentos para mapear estos epítopos.
Sette comenta que “aunque el sarampión ha sido estudiado durante mucho tiempo y existe una vacuna, no se conocía en detalle la respuesta específica de las células T inducida por dicha vacuna”.
El equipo de Alison Tarke evaluó si las mismas células T reaccionaban también al virus Nipah. Los análisis confirmaron que ninguno de los participantes había estado infectado con Nipah, por lo que sus células T no habían tenido la oportunidad de adaptarse a ese virus.
A pesar de ello, encontraron que algunas células T entrenadas para combatir el sarampión podían detectar el virus Nipah. Esta reactividad cruzada se debe a que ambos paramixovirus comparten epítopos “conservados”.
Sette explica que “centrar las respuestas inmunitarias en estas regiones conservadas podría ofrecer una protección amplia para toda la familia viral”.
Este estudio es el primero en mapear epítopos de células T en el virus Nipah. Además, identificaron un epítopo específico compartido por los virus del sarampión y Nipah, localizado en una región de la proteína de fusión viral, conocida como proteína “F”. Muchas células T reactivas cruzadas reconocieron esta estructura viral pequeña y conservada.
“Parece que si alguien está vacunado contra el sarampión, sus células T tendrán cierto grado de reactividad cruzada con Nipah”, señala Sette. “Esto abre la posibilidad de que, durante un brote de Nipah, se pueda vacunar a la población con la vacuna del sarampión y que esta reactividad cruzada ofrezca algún beneficio”.



