Tecnología y ciencia
Apple negoció precios más bajos con sus proveedores de pantallas OLED, pagando 68 dólares por unidad frente a los 110–120 dólares del iPhone 17 Pro Max, aunque se prevé un aumento de entre 50 y 400 dólares en el precio final del iPhone 18 Pro.

Apple ha logrado reducir drásticamente el costo de las pantallas OLED para la próxima generación de iPhones. Según informes recientes, la compañía pagará aproximadamente 68 dólares por cada pantalla utilizada en el iPhone 18 Pro Max, una cifra que representa casi la mitad de los 110 a 120 dólares que desembolsó por la pantalla del iPhone 17 Pro Max.
Las pantallas del iPhone 18 Pro provendrán de LG Display, según las fuentes disponibles. Además, Apple incrementó su stock de paneles OLED hasta cubrir un período estimado de seis semanas, frente a las cuatro semanas habituales, como medida preventiva ante posibles interrupciones en las cadenas de suministro.
El descenso en el costo no implica una disminución en la calidad ni en las especificaciones técnicas. Las filtraciones apuntan a la incorporación de la tecnología LTPO Plus, capaz de ofrecer una tasa de refresco variable junto con mejoras en la velocidad de respuesta y la eficiencia energética. Estas mejoras, combinadas con baterías de mayor capacidad —también reportadas para los modelos iPhone 18 Pro— podrían traducirse en una autonomía superior, especialmente en la versión iPhone 18 Pro Max.
A pesar de la reducción en el gasto por pantalla, otros componentes experimentarán aumentos significativos en sus costos de producción, particularmente los chips de memoria RAM y los semiconductores. Las proyecciones actuales indican que los precios de los modelos iPhone 18 Pro podrían subir entre 50 y 400 dólares, con algunas estimaciones centrando el incremento entre 200 y 300 dólares.
No obstante, la reducción a la mitad del costo de la pantalla otorga a Apple mayor margen de maniobra para gestionar el precio final. Si la empresa consigue lograr ahorros similares en otros elementos clave del dispositivo, el aumento real podría quedar por debajo de los escenarios más adversos previstos.
En consecuencia, la adopción de una pantalla con menor costo de adquisición no implica una regresión técnica: refleja una negociación exitosa con los proveedores, manteniendo intactas las prestaciones avanzadas y buscando mitigar la presión sobre el precio de venta al público.



