Tecnología y ciencia
Investigadores desarrollan microbots basados en algas para dirigir con precisión la quimioterapia a tumores, mejorando el tratamiento del cáncer de vejiga.

Especialistas en biotecnología de China y Reino Unido han creado un método innovador que utiliza células porosas de ciertas microalgas para fabricar robots microscópicos.
Estos microbots pueden transportar la quimioterapia directamente al tumor bajo la influencia de campos magnéticos externos, lo que reduce la carga en el organismo de los pacientes, según informó el servicio de prensa de la Universidad de Edimburgo.
El investigador Zhu Chi, de dicha universidad británica, explicó que las microalgas del tipo Coscinodiscus granii, reconocidas por su forma discoidal, constituyen la base de estos diminutos robots. Además, es posible monitorear su movimiento en tiempo real dentro del cuerpo humano, permitiendo guiarlos hacia el tumor y liberar el medicamento al llegar al tejido objetivo.
El equipo desarrolló esta técnica con el propósito de mejorar la eficacia y seguridad en el tratamiento del cáncer de vejiga mediante microbots capaces de administrar el fármaco directamente en el tumor. Estos robots emplean células algales cargadas con nanopartículas magnéticas de magnetita y el agente antitumoral doxorrubicina.
Las estructuras microscópicas están recubiertas con una capa polimérica biodegradable que sella los poros de la matriz de sílice de las algas, protegiendo el contenido hasta que los robots alcanzan el tumor. Esto permite controlar su movimiento y localizar su posición dentro del cuerpo utilizando campos magnéticos externos y ultrasonidos.
Para automatizar el proceso, Zhu Chi y su equipo desarrollaron una red neuronal que rastrea la ubicación de las partículas microscópicas en el órgano y dirige su trayectoria, garantizando que la mayor concentración del medicamento llegue al tumor. Este sistema fue probado en experimentos de laboratorio con ratones que portaban un modelo de cáncer de vejiga humano.
Los resultados indicaron que el tratamiento dura aproximadamente 30 minutos y logra aumentar hasta diez veces la concentración del fármaco en el tumor en comparación con métodos convencionales, lo que provocó una reducción casi total del tamaño tumoral en una semana, mostrando un potencial prometedor para tratar distintos tipos de cáncer.
Actualmente, la eficacia de muchos tratamientos contra tumores malignos está limitada por la dificultad de que los medicamentos penetren en la masa tumoral, lo que obliga a los científicos a administrar dosis elevadas que pueden poner en riesgo la vida o a buscar formas alternativas de introducción.
Un ejemplo representativo es el cáncer de vejiga, cuyo tratamiento requiere aplicar grandes cantidades de fármaco en los órganos afectados, complicando la terapia y generando efectos secundarios graves.
Líbano
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