Tecnología y ciencia
Una investigación revela compuestos experimentales que frenan el crecimiento y la propagación del cáncer de páncreas al actuar sobre mutaciones del gen KRAS.

Una reciente investigación abre nuevas posibilidades para tratar uno de los tipos de cáncer de páncreas más mortales, tras lograr que científicos inhibieran el crecimiento y la diseminación de células cancerosas mediante compuestos experimentales dirigidos a un gen vinculado al desarrollo de la enfermedad.
El adenocarcinoma ductal pancreático es la forma más común de cáncer de páncreas y se considera uno de los más difíciles de tratar debido a su rápida propagación y resistencia a las terapias disponibles.
La mayoría de los casos de este cáncer están asociados a mutaciones en el gen KRAS, que desempeña un papel clave en la regulación del crecimiento celular. Cuando este gen muta, las células comienzan a dividirse de forma descontrolada, lo que conduce a la formación de tumores. Durante décadas, los investigadores han considerado que dirigir fármacos contra este gen representa un desafío extremadamente complejo, llegando a describirlo como "no farmacológicamente tratable".
Para superar esta dificultad, un equipo de la Facultad de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas de la Universidad Florida A&M evaluó compuestos experimentales denominados inhibidores de amidas de cisteinilo poliisoprenoides (PCAIs). A diferencia de intentos anteriores, este método no se enfoca en una mutación específica del gen KRAS, sino que bloquea las interacciones proteicas que las diversas mutaciones utilizan para continuar estimulando el crecimiento tumoral.
En pruebas realizadas con células de cáncer de páncreas cultivadas en laboratorio, estos compuestos demostraron una capacidad clara para ralentizar el crecimiento de las células malignas y limitar su propagación.
Entre los compuestos evaluados, el NSL-YHJ-2-27 fue el más efectivo, logrando reducir la migración de las células cancerosas en más de un 90% incluso a bajas concentraciones.
Los análisis revelaron que estos compuestos actúan simultáneamente por varias vías: incrementan la actividad de genes que inhiben el crecimiento tumoral, disminuyen la expresión de genes relacionados con la diseminación del cáncer y reducen los niveles de proteínas que facilitan la movilidad y la invasión de tejidos por parte de las células malignas.
Además, los compuestos interrumpieron las fibras de actina, un componente esencial del citoesqueleto celular, lo que privó a las células cancerosas de su capacidad para moverse y mantener su estructura habitual.
Los investigadores también probaron estos compuestos en modelos tridimensionales que simulan tumores de forma más realista, donde nuevamente lograron inducir la muerte celular y desintegrar los microtumores.
Sin embargo, el estudio también reveló un hallazgo inesperado: el tratamiento provocó una activación excesiva de ciertas vías de crecimiento relacionadas con el cáncer, en lugar de inhibirlas. Los científicos sugieren que esta activación pudo haber impulsado a las células a generar grandes cantidades de especies reactivas de oxígeno, lo que causó su autodestrucción. No obstante, el mecanismo exacto de este fenómeno requiere investigaciones adicionales.
Los autores subrayaron que estos resultados son preliminares, dado que los experimentos hasta ahora se limitaron a células cultivadas en laboratorio. Por ello, es necesario evaluar primero la eficacia y seguridad de los compuestos en modelos animales y posteriormente en ensayos clínicos antes de considerar su aplicación en pacientes.
Estos hallazgos adquieren relevancia adicional porque las mutaciones en KRAS no solo están implicadas en el cáncer de páncreas, sino también en aproximadamente el 30% de los tumores sólidos, incluyendo los de colon, recto y pulmón.
El equipo destacó que los compuestos mostraron eficacia frente a varias mutaciones diferentes del gen KRAS, tales como KRAS-G12C, KRAS-G12D y KRAS-G12V, lo que aumenta la probabilidad de desarrollar un tratamiento aplicable a una amplia gama de cánceres asociados a este gen.
Los resultados de esta investigación fueron publicados en la revista Oncotarget.
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