Tecnología y ciencia
Planeta de 5 a 10 masas terrestres podría haber sido absorbido por el Sol
Una nueva investigación sugiere que el Sol joven absorbió un planeta rocoso de entre 5 y 10 veces la masa de la Tierra, dejando huellas químicas y estructurales aún detectables en su interior.

Una investigación reciente plantea que el Sol pudo haber engullido un planeta rocoso de gran tamaño durante sus primeras etapas evolutivas. Según los hallazgos, esa posible “ingestión cósmica” habría dejado una impronta química duradera en las capas profundas de nuestra estrella, que aún podría ser identificada mediante observaciones futuras.
¿Por qué no hay super-Tierras en el sistema solar?
El estudio aborda una anomalía observacional: mientras que los exoplanetas clasificados como “super-Tierras” —mundos rocosos con masa superior a la terrestre pero significativamente inferior a la de gigantes gaseosos como Neptuno o Urano— son comunes en otros sistemas estelares, no se ha detectado ninguno en el nuestro. Los autores proponen que su ausencia podría explicarse por una migración temprana hacia el interior del sistema, culminando en una colisión con el Sol.
La pista del litio y la zona convectiva
Motlu Yıldız, de la Universidad de Ege en Turquía, explica que el modelo más consistente con las propiedades solares actuales implica la absorción de un cuerpo planetario cuya masa oscila entre cinco y diez veces la de la Tierra. Esta hipótesis ayudaría a resolver discrepancias persistentes entre las observaciones reales del Sol y las predicciones de los modelos estelares estándar, especialmente en tres aspectos clave: la profundidad de la zona convectiva solar, la estructura de la velocidad del sonido bajo la superficie y el notable déficit de litio en la atmósfera estelar.
Discos protoplanetarios y transferencia de material
Los científicos señalan que las estrellas jóvenes, como lo fue el Sol en su infancia, están rodeadas por discos protoplanetarios: estructuras planas y extensas compuestas de gas y polvo. En ese entorno, grandes cantidades de materia pueden desplazarse entre el disco y la estrella central. Yıldız destaca que, al estar compuestos de materiales químicamente distintos al gas del disco, los planetas en formación podrían dejar rastros inequívocos si fueran capturados por la estrella en fases tempranas.
Simulaciones computacionales y precisión inesperada
El equipo empleó software avanzado para modelar distintos escenarios de ingestión planetaria. Los resultados indicaron que solo un evento de este tipo, con una masa comprendida entre 5 y 10 masas terrestres, reproduce con mayor fidelidad las características observadas del Sol hoy. El profesor Yıldız subraya que, aunque se sabía que la absorción de planetas podía alterar la estructura estelar, la coincidencia tan ajustada con un rango de masa tan específico resultó sorprendente.
Antecedentes y limitaciones actuales
Otros trabajos previos ya habían sugerido la formación cercana a la órbita de Mercurio de uno o varios planetas tipo super-Tierra, seguida de una migración orbital que los habría llevado eventualmente a impactar contra el Sol. Sin embargo, esta nueva investigación no descarta explicaciones alternativas para las mismas discrepancias observacionales. Por ahora, la hipótesis se basa exclusivamente en simulaciones numéricas y en propiedades solares aún sin explicación definitiva.
Los investigadores consideran que las huellas estructurales y químicas de dicho evento podrían persistir dentro del Sol y ser potencialmente detectables mediante técnicas astrofísicas avanzadas. Yıldız concluye: “El siguiente paso es determinar si es posible observar esas huellas de forma independiente”.
Los resultados fueron publicados en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
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