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Un agujero negro destruyó una estrella en la explosión estelar más potente registrada

Un agujero negro desintegró una estrella masiva en una explosión que superó todas las observadas hasta ahora, revelando fenómenos inéditos en la astronomía.

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Un agujero negro destruyó una estrella en la explosión estelar más potente registrada
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Un agujero negro desintegró una estrella masiva en una explosión sin precedentes, pero lo que los astrónomos descubrieron después podría ser aún más sorprendente.

Los agujeros negros son algunos de los objetos más destructivos del universo, y ahora los científicos han observado uno realizando un acto de violencia cósmica sin igual. Un evento recién identificado, denominado oficialmente AT2024wpp y apodado Whippet, muestra cómo un agujero negro desgarró una estrella enorme, provocando una explosión que superó en potencia a cualquier colapso estelar registrado hasta la fecha.

El fenómeno liberó brevemente una energía equivalente a 400 mil millones de soles, lo que lo hace mucho más potente que una supernova típica y más brillante que cualquier explosión previa causada por el colapso de una estrella.

Los investigadores creen que la emisión comenzó cuando una estrella masiva se acercó demasiado a un agujero negro. La gravedad extrema del agujero negro estiró y desmembró la estrella, atrayendo parte de su material hacia un disco supercalentado. Mientras los restos giraban hacia el interior, emitían intensos rayos X y generaban un viento poderoso que impactaba el gas que la estrella había expulsado antes de su destrucción final.

Daniel Perley, profesor asociado de astrofísica en la Universidad Liverpool John Moores y autor principal del estudio, describió la situación durante la reunión anual de la Sociedad Astronómica Estadounidense: “Descubrimos lo que creemos es un agujero negro fusionándose con una estrella compañera masiva, desgarrándola en un disco que alimenta al agujero negro. Es un fenómeno raro y asombroso”.

Características de la explosión cósmica más potente

Los astrónomos han observado antes cómo los agujeros negros destruyen estrellas en eventos conocidos como Eventos de Disrupción por Marea. Sin embargo, lo que distingue al Whippet es su escala, velocidad y brillo. Además, pertenece a una clase poco común llamada Transitorios Ópticos Azules Rápidos y Luminiscentes (LFBOT, por sus siglas en inglés), que brillan intensamente en luz azul y ultravioleta y se desvanecen mucho más rápido que las supernovas ordinarias.

Anna Ho, profesora asistente de astronomía en la Universidad de Cornell y coautora del estudio, detectó el Whippet poco después de que su luz llegara a la Tierra, utilizando el Zwicky Transient Facility en el Observatorio Palomar, California. En menos de un día, el Telescopio Liverpool en Canarias y el satélite Swift de la NASA confirmaron que el objeto emitía una luz intensamente azul y rayos X.

Las mediciones de distancia realizadas por R. Michael Rich de UCLA y Yu-Jing Qin de Caltech indicaron que la explosión tenía una energía demasiado alta para ser una supernova normal. Su calor extremo y rápida evolución apuntaban a que una estrella estaba siendo desgarrada y engullida por un agujero negro.

“Aunque sospechábamos lo que era, sigue siendo extraordinario”, señaló Perley. “Esta fue muchas veces más energética que cualquier evento similar y más potente que cualquier explosión conocida causada por el colapso de una estrella”.

“Estos eventos no solo nos ayudan a identificar agujeros negros, sino que ofrecen una nueva forma de localizar dónde ocurren, cómo se forman y crecen, y la física detrás de estos procesos”, añadió Perley.

Ondas de choque revelan los últimos instantes de la estrella

El Whippet también mostró algo que los astrónomos normalmente no pueden observar directamente: el gas oculto alrededor de una estrella condenada. Una onda de choque se propagó hacia afuera a aproximadamente una quinta parte de la velocidad de la luz, atravesando material denso cercano antes de “apagarse” repentinamente tras cerca de medio año. Los investigadores creen que la onda se desvaneció al alcanzar el borde exterior de una burbuja formada por el gas que la estrella había perdido antes del encuentro final.

Este gas circundante contribuyó a transformar el proceso de alimentación del agujero negro en un espectáculo brillante. El disco alrededor del agujero negro generó rayos X y un viento de gas potente que chocó contra los flujos de salida previos de la estrella. Esa colisión produjo el brillo azul óptico y ultravioleta observado en los primeros días, seguido por señales en radio y en longitudes de onda milimétricas más adelante.

Un misterio que desafía a los astrónomos

Uno de los indicios más extraños apareció cuando el evento comenzó a desvanecerse. Observaciones tempranas realizadas con el Observatorio Keck, el Observatorio Magallanes y el Very Large Telescope mostraron casi ninguna huella química reconocible. Posteriormente, surgieron señales débiles de hidrógeno y helio. El helio se desplazaba hacia la Tierra a más de 6.000 kilómetros por segundo, lo que sugiere que alguna estructura densa sobrevivió a la explosión inicial.

El equipo considera que podría tratarse de un flujo de material extraído del núcleo de la estrella mientras el agujero negro la desgarraba. Otra hipótesis más especulativa indica que un tercer objeto en el sistema, tal vez otra estrella, fue impactado por el viento de partículas y la radiación de rayos X del agujero negro.

El estudio completo, titulado “AT 2024wpp: un transitorio ultravioleta rápido y extremadamente luminoso impulsado por acreción en un agujero negro”, fue publicado el 10 de abril de 2026 en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, con Daniel A Perley y Anna Y Q Ho como autores principales.

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