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Una fuga de gas tóxico en una piscina de la Costa del Sol en España provocó la intoxicación de más de 60 turistas de diversas nacionalidades.

Bajo el sol cálido y en la región de la Costa del Sol, al sur de España, cientos de familias preparaban sus maletas para disfrutar de un descanso y escapar de la rutina diaria. Sin embargo, la tranquilidad del agua azul de la piscina de un conocido hotel se convirtió repentinamente en una escena de pánico colectivo y un episodio de asfixia para más de 60 turistas, quienes vieron cómo sus vacaciones se tornaban en una pesadilla.
La emergencia no tuvo aviso previo, sino que comenzó con gritos ahogados y síntomas repentinos entre los bañistas al entrar al agua. En pocos minutos, tanto niños como personas mayores experimentaron náuseas intensas, mareos súbitos y una fuerte dificultad respiratoria causada por la inhalación de gases químicos concentrados.
Los servicios médicos españoles acudieron con urgencia para trasladar a los casos más graves al hospital de la Costa del Sol, mientras que las instalaciones del hotel se convirtieron en un centro de atención para tratar la irritación de las vías respiratorias de los afectados.
Los afectados provenían de varios países, incluyendo turistas de Reino Unido, Francia, Alemania, Portugal y Ucrania, quienes buscaban descanso y se encontraron enfrentando una intoxicación química.
Las investigaciones preliminares apuntan a un error automático en el sistema de tratamiento del agua como causa del incidente. El fallo se produjo por la avería de una bomba de presión encargada de regular los niveles de cloro y la acidez del agua. Esta falla inesperada provocó la interrupción de los sistemas automáticos de control, lo que permitió la acumulación y liberación masiva de gas cloro concentrado y otros productos químicos en la piscina y el aire circundante.
Mientras los equipos especializados recogían muestras del agua para su análisis, la administración del hotel intentó contener el descontento cerrando la piscina y colocando carteles que indicaban que el cierre se debía a "trabajos de mantenimiento rutinarios", sin revelar la verdadera causa ni ofrecer declaraciones oficiales a los medios.
Paralelamente, se observó la presencia de equipos de laboratorios forenses tomando muestras para su análisis, y decenas de turistas afectados comenzaron a coordinarse con abogados para presentar demandas legales contra el hotel, buscando compensaciones por el impacto sufrido durante el incidente.
Este suceso en España ocurre pocos días después de un episodio idéntico en Italia, donde nueve personas, incluidos niños, sufrieron asfixia por gases tóxicos. Ambos casos resaltan el peligro que representa la falta de mantenimiento regular en los sistemas de dosificación de productos químicos, que pueden convertir una piscina en una trampa mortal de gases nocivos en cuestión de minutos.
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