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Pedro Sánchez afirmó ante el Congreso que no existen pruebas contundentes de que Marruecos planificara o coordinara el ingreso masivo de migrantes a Ceuta en julio, pese a las protestas y acusaciones sobre fallos en la vigilancia fronteriza.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, negó ante el Congreso de los Diputados la existencia de evidencias concluyentes que acrediten que las autoridades marroquíes planificaran o coordinaran el flujo migratorio colectivo hacia Ceuta ocurrido a finales de julio.
En su intervención ante la Cámara Baja el jueves, Sánchez precisó: “No hay ninguna prueba contundente recibida por el Gobierno de servicios de inteligencia, de la diplomacia española ni de organismos internacionales —incluida la Comisión Europea— que demuestre que las autoridades marroquíes planificaron o organizaron el ingreso masivo de migrantes al enclave de Ceuta a finales del pasado mes de julio”.
Su declaración respondió a una creciente presión política y social en España tras la filtración a medios de comunicación de un informe de seguridad nacional que describía la entrada como una “operación coordinada”, capaz de generar desorden en la frontera, y señalaba un “relajamiento” o reducción de la vigilancia marroquí durante diez horas exactamente en el pico del flujo.
Sánchez explicó que la ausencia de cobertura de seguridad durante varias horas se debe, según su evaluación, bien a una “incapacidad” de las fuerzas de seguridad marroquíes para gestionar los elevados números de personas, bien a un “desinterés temporal”, pero subrayó que la colaboración general con Rabat —antes y después del incidente— fue efectiva y evitó miles de cruces irregulares. Reiteró que las decisiones deben basarse en hechos comprobados, no en suposiciones.
La sesión parlamentaria coincidió con manifestaciones multitudinarias en Ceuta y Madrid, donde participaron miles de personas para denunciar la gestión gubernamental central de la crisis migratoria, tras el cruce de al menos 72.000 personas durante el mes de julio.
El jefe del Ejecutivo español volvió a atribuir la difusión de información falsa destinada a exacerbar la crisis a actores rusos, israelíes y redes de extrema derecha. Asimismo, rechazó declaraciones emitidas por ministros marroquíes que aludían a “derechos históricos” de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, calificándolas de “inaceptables” y reafirmando que ambas ciudades “permanecerán siempre españolas”.



