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Una madre de tres hijos cuenta su adicción a Adderall

Shannon Anderson dijo que llegó a tomar hasta 300 mg de Adderall al día y que, tras 10 años sobria, considera que su caso fue “life or death”.

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Una madre de tres hijos cuenta su adicción a Adderall
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Shannon Anderson, de 37 años, contó que llegó a depender de hasta 300 mg de Adderall al día, una cantidad que supera en más de siete veces la dosis adulta recomendada. La madre de tres hijos dijo que esa adicción la dejó paranoica, sin sueño y con un deterioro físico que, según ella, debería haberla matado.

Ahora celebra 10 años sobria y ha convertido su historia en el centro de su trabajo como sober coach. Anderson, que vive en Kansas City, Missouri, dijo que el momento en que entendió la gravedad de su situación fue “life or death”.

“After one pill, I was essentially hooked,” Shannon told Need To Know. “The second that pill kicked in, a euphoria washed over me I had never felt before. Eventually, the addiction really took over and my tolerance had grown so much that I ultimately needed Adderall to function in my life.”

También explicó que conseguir el medicamento le resultó muy fácil cuando empezó a tomarlo, hace probablemente 15 años. “When I went to get on Adderall probably 15 years ago, it was extremely easy to get”, dijo, antes de describir un proceso en el que uno va al médico, dice que tiene problemas para concentrarse y cree tener TDAH, y luego es enviado a hacerse una prueba.

Según su relato, esa evaluación consistía en sentarse en una sala con una cámara y una computadora y pulsar la barra espaciadora en determinados momentos de la pantalla. “Miss it a few times and voila, you have ADHD and get prescribed controlled substances”, afirmó.

Antes de dar un giro a su vida, Anderson dijo que su adicción golpeó con fuerza tanto a su mente como a su cuerpo. Contó que movía la mandíbula “from side-to-side like a crack addict”, un gesto que asegura que todavía hace hoy cuando se concentra en algo.

La propia Anderson relató que podía tomar al menos 300 mg en un día. Recordó con precisión la primera vez que se metió en la boca cinco pastillas XR de 30 mg al mismo tiempo y volvió a hacerlo más tarde ese mismo día.

Los efectos secundarios, añadió, fueron devastadores. Dijo que desarrolló ojo seco crónico porque tomaba tantos estimulantes que olvidaba parpadear y no dormía, y que también empezó a sufrir urticaria crónica que no conseguía eliminar sin esteroides.

“My blood would be pumping so hard throughout my body that one time my mum even commented on why she could see my jugular vein pulsing through my neck”, dijo. También señaló que sus pupilas llegaban a hacerse tan grandes como su iris, hasta el punto de que otras personas se lo comentaban.

Sobre la paranoia y la falta de sueño, Anderson afirmó que Adderall o los estimulantes provocan una ansiedad extrema. “With lack of sleep added into the mix, you start to hallucinate”, explicó.

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La madre de Greyson, de seis años, Harrison, de cuatro, y Sutton, de dos, está casada con Mark, de 44 años. Dijo que el punto de inflexión llegó cuando ya no pudo negar la verdad, después de hablar con adictos a drogas intravenosas.

“I was talking to intravenous drug addicts and that’s when I had this spiritual awakening”, relató. “My experience was similar to theirs – I got the drug and could no longer say no. I kept seeing myself as different and not an addict, but that moment made me realise I was an addict. The substance doesn’t matter. That’s when I knew it was life or death.”

Decidida a cambiar, empezó a asistir a reuniones de 12 pasos. “It was there where I could really be honest”, dijo. “It was imperative I had sober support around me.”

Más tarde lanzó su negocio Sober is Chic y lo llevó a las redes sociales. Anderson aseguró que la cantidad de personas que ha conocido y que son “just like me” es “astounding”, y añadió: “This is definitely an epidemic.”

También advirtió que el problema puede ser ahora todavía más fácil de caer en él. Dijo que algunos clientes le han contado experiencias similares y que familiares se han puesto en contacto con ella en redes sociales para decirle que sus seres queridos pudieron conseguir el medicamento mediante citas virtuales, algo que, según ella, no existía cuando lo consumía.

“So they were able to have multiple doctors prescribe them”, afirmó. Pero Anderson sostuvo que la cuestión va más allá de los individuos.

“On the flip side, I have had people comment on my content saying ‘I am the reason that there are shortages at the pharmacy and why doctors are hesitant to prescribe’”, dijo. “Neither of those things was ever my experience. I think it is probably just a result of the overprescribing of this medication.”

La recuperación, sin embargo, también trajo sus propios desafíos. Anderson explicó que en su adicción activa había tenido ataques de pánico de forma aleatoria, pero que al dejar las drogas los ataques comenzaron a aparecer con mucha frecuencia.

“I remembered learning that I could breathe through and walk through any panic attack”, dijo. “I was so used to taking something when those feelings came on before. This was new territory for me.”

Pese a todo, insistió en que hay esperanza. “You can do this. Stop telling yourself you can’t. Your addiction will kill you. And if it doesn’t, you will live a miserable existence until something else does. My course or coaching will help show you the way. It’s life or death and it’s time to choose life.”

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