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Zoe Hague alerta sobre obstrucción de arena en perros tras susto con Otis
Zoe Hague relata la emergencia veterinaria de su perro Otis por ingesta de arena en la playa y comparte advertencias de expertos para evitar bloqueos intestinales.

Zoe Hague, hermana de Molly-Mae, ha expuesto una grave complicación de salud que sufrió su perro Otis tras una visita a la playa. La situación, descrita por Zoe como el día más aterrador, ha servido de catalizador para que los propietarios de mascotas tomen conciencia de los riesgos asociados con la ingestión accidental de arena durante las actividades recreativas costeras.
El incidente en la playa
Zoe llevó a Otis a la orilla para celebrar su primer cumpleaños. Media hora después de comenzar el paseo, el animal empezó a vomitar. Inicialmente, ella atribuyó el malestar a la ingesta de algún alimento en mal estado. Sin embargo, los vómitos persistieron y se convirtieron en arcadas intensas. De manera repentina, el perro mostró un comportamiento frenético, intentando comer cualquier objeto visible, incluidos materiales no comestibles como el suelo de hormigón o el cabello de su dueña.
Dentro del vehículo, la conducta errática continuó: Otis lamía las ventanas e intentaba morder el interior del coche. Tras recibir una inyección antiespasmódica en la clínica veterinaria, se diagnosticó una impactación de arena. Al llegar al hogar, el animal retomó la agitación, arañando puertas y ventanas, lamiendo suelos y alfombras, lo que obligó a Zoe a regresar urgentemente al servicio de emergencias.
Diagnóstico y consecuencias económicas
Los profesionales confirmaron que Otis había ingerido grandes cantidades de arena mientras jugaba a buscar una pelota. Esta acumulación se endureció en el estómago, provocando una obstrucción. Zoe expresó su culpa por desconocer la existencia de este tipo de bloqueos, señalando que nunca antes había escuchado hablar del tema.
La dueña enfatizó que, aunque vigilaba constantemente al perro, este consumía la arena adherida a las dos pelotas con las que jugaban. El tratamiento incluyó una inyección contra las náuseas y generó un coste de 400 libras esterlinas, además de la angustia emocional. Su objetivo al compartir la experiencia es prevenir situaciones similares en otros hogares.
Advertencia de la veterinaria Linda Simon
Doctora Linda Simon, veterinaria residente de Pooch & Mutt, respondió al video de Zoe alertando sobre la facilidad con la que los canes ingieren arena. Según la experta, muchos propietarios subestiman el riesgo durante juegos de búsqueda, excavaciones o cuando los animales recogen objetos cubiertos de arena.
La impactación de arena ocurre cuando esta se acumula en el tracto digestivo, pudiendo causar problemas gastrointestinales graves o bloqueos intestinales. Los síntomas incluyen vómitos, dolor abdominal, letargo, signos de deshidratación como encías secas, inquietud y cambios bruscos de comportamiento. Dr. Simon advierte que estos cuadros pueden confundirse inicialmente con un simple malestar estomacal o cansancio post-juego.
Mecanismos de ingestión y prevención
Los perros no necesitan comer arena intencionadamente para ingerir cantidades significativas; el proceso suele ser accidental durante el juego. Las acciones que facilitan esta ingesta incluyen perseguir juguetes cubiertos de arena, excavar con entusiasmo, recoger objetos de la orilla o el agua poco profunda, lamer agua salada o arena del pelaje, y jugar intensamente en zonas arenosas.
Para mitigar estos riesgos, la doctora recomienda enjuagar regularmente los juguetes para eliminar la arena acumulada y hacer pausas frecuentes en el juego, especialmente en arena seca y blanda. También sugiere proporcionar abundante agua fresca para evitar que beban agua de mar, así como lavar al perro después de la playa para retirar residuos del pelaje y las patas. La observación atenta de cualquier cambio en el comportamiento o la digestión tras la visita a la costa resulta crucial para detectar problemas tempranos.





