Cultura y sociedad
El uso del teléfono móvil antes de dormir afecta el sueño, las hormonas y la comunicación emocional entre parejas, según expertos y estudios recientes.

En muchas habitaciones, el teléfono inteligente ha dejado de ser solo un medio de comunicación o entretenimiento para convertirse en un acompañante habitual en los momentos previos al sueño. Algunos matrimonios dedican ese tiempo a revisar noticias, mensajes o ver videos cortos conocidos como "reels", lo que genera inquietudes sobre cómo esta costumbre influye en la calidad del descanso y en la interacción emocional entre los cónyuges.
Este hábito no solo implica trasnochar más horas, sino que también puede provocar fatiga, dispersión mental y una disminución en la presencia emocional y el diálogo cotidiano.
Investigaciones recientes señalan que la exposición nocturna a las pantallas afecta el sueño, el estado de ánimo y la atención, factores estrechamente vinculados con la calidad de la relación matrimonial.
El doctor Ahmed Jbeili, neurólogo y especialista en medicina del sueño en un hospital de Berlín, explica que la luz emitida por las pantallas, especialmente la luz azul durante la noche, altera el reloj biológico y suprime la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el sueño.
Esta situación provoca un aumento del estado de alerta, un retraso en la conciliación del sueño y en los horarios habituales para dormir. La repetición diaria de este patrón puede generar mayor cansancio al día siguiente, lo que repercute en el ánimo, la comunicación y la armonía entre los esposos.
Una revisión científica publicada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard confirma que la exposición a la luz azul en la noche retrasa la secreción de melatonina y afecta tanto el momento como la calidad del sueño, lo que explica en parte la dificultad para dormir tras pasar mucho tiempo frente a las pantallas.
La falta de sueño suele asociarse con cansancio, pero sus efectos pueden extenderse a ámbitos más amplios como el bienestar psicológico y la interacción entre los miembros de la pareja.
El doctor Jbeili señala que el sueño no es solo un descanso físico, sino que cumple un papel fundamental en la regulación emocional y en la gestión del estrés diario. La privación de sueño o el insomnio afectan la concentración, el control emocional y aumentan la fatiga durante el día.
Si esta condición persiste, puede derivar en mayor irritabilidad, tensión y una menor presencia mental, factores que impactan negativamente en la calidad del vínculo afectivo y la cercanía entre los esposos.
Los efectos del insomnio y la alteración del sueño no se limitan al estado de ánimo o la comunicación diaria, sino que también pueden afectar la salud sexual.
Según el doctor Jbeili, un buen descanso es esencial para mantener el equilibrio hormonal y la salud sexual. El nivel de testosterona aumenta naturalmente durante el sueño, mientras que la falta de este puede disminuir sus niveles.
Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Chicago y publicada en la revista JAMA reveló que reducir el sueño durante una semana provocó una disminución del 10% al 15% en los niveles de testosterona en hombres sanos.
El especialista añade que los trastornos del sueño pueden contribuir a ciertos problemas de desempeño sexual, aunque no son la única causa, ya que intervienen múltiples factores de salud física y mental.
El efecto del teléfono no se limita a la luz que emite, sino que también depende del tipo de contenido consumido. El doctor Louay Al-Mahr, psiquiatra en un centro médico de Catar, indica que investigaciones recientes muestran que la exposición frecuente a videos cortos y rápidos, como los "reels", puede acostumbrar al cerebro a niveles elevados de estimulación y renovación constante de información.
Este patrón provoca una disminución en la capacidad para concentrarse durante períodos prolongados, un aumento en la dispersión mental y una constante ocupación con estímulos digitales, dificultando la presencia mental en la comunicación y el vínculo emocional.
Una revisión publicada en la revista Frontiers in Psychology señala la relación entre el consumo excesivo de videos breves y el incremento de la dispersión mental, así como la dificultad para mantener la atención por tiempo prolongado.
El doctor Al-Mahr advierte que este fenómeno puede reflejarse gradualmente en la vida conyugal, donde algunos esposos pueden estar físicamente juntos pero mentalmente absortos en el teléfono o en contenidos digitales, afectando la calidad de la cercanía emocional y la interacción.
Además, la distracción mental y la constante atención a estímulos digitales pueden hacer que algunas personas estén menos presentes y concentradas en situaciones que requieren una interacción emocional y humana directa.
Hasta la fecha, no existen evidencias científicas sólidas que demuestren que ver "reels" provoque directamente trastornos en el desempeño sexual durante la relación, aunque los estudios sugieren que la dispersión mental, la falta de concentración y la atención continua a estímulos digitales pueden afectar la presencia mental y la implicación psicológica necesarias para una respuesta sexual normal.
Ante la creciente conciencia sobre el impacto de las pantallas en el descanso, algunas personas optan por lentes que filtran la luz azul.
El doctor Shadi Touma, especialista en oftalmología y cirugía en un centro médico de Catar, explica que estas gafas pueden ayudar a reducir la exposición a la luz azul emitida por las pantallas, lo que podría atenuar algunos efectos relacionados con el uso nocturno de dispositivos electrónicos.
Sin embargo, recomienda disminuir al máximo el uso de pantallas antes de dormir y evitar emplearlas en completa oscuridad, manteniendo una iluminación adecuada en la habitación mientras se usan.
Estudios indican que limitar la exposición a la luz azul en la noche puede mejorar la predisposición al sueño, aunque los resultados sobre la eficacia de las gafas con filtro azul son variables, por lo que estas constituyen solo una parte de la solución y no un sustituto de reducir el tiempo frente a la pantalla nocturna.
Los expertos coinciden en que restaurar el equilibrio no implica abandonar por completo la tecnología, sino reorganizar su presencia en la vida diaria.
El doctor Jbeili recomienda limitar el uso del teléfono y las pantallas al menos una hora antes de dormir, mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, y preparar un ambiente tranquilo, oscuro y cómodo en el dormitorio.
Por su parte, el doctor Al-Mahr aconseja reservar un tiempo diario sin teléfonos ni pantallas para conversar y conectar genuinamente, prestando más atención que respondiendo, expresando agradecimiento de manera constante y evitando acumular conflictos, además de compartir actividades placenteras alejadas del estrés cotidiano.
Subraya que la relación matrimonial no se basa únicamente en los sentimientos, sino en la presencia, el interés y el esfuerzo mutuo, destacando que sentirse escuchado, comprendido y valorado es clave para mantener la calidez y estabilidad del vínculo.
En un entorno donde las pantallas compiten constantemente por la atención, alejar el teléfono de la cama por momentos puede ofrecer una oportunidad para recuperar algo más valioso que el sueño: un espacio real para el diálogo y la cercanía entre los esposos.
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