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Cultura y sociedad

La regulación corporal como apoyo cuando las palabras no bastan

El trastorno del procesamiento sensorial revela la importancia de la regulación corporal para manejar la desregulación emocional cuando la terapia verbal no es suficiente.

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La regulación corporal como apoyo cuando las palabras no bastan
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Alrededor del 75 por ciento de los pacientes reportan beneficios positivos tras la psicoterapia, pero existe un 25 por ciento para quienes hablar no es suficiente. Esta realidad se evidenció para mí al descubrir el trastorno del procesamiento sensorial que afecta a mi hija, lo que modificó mi enfoque ante su desregulación emocional.

Antes de su evaluación, consideraba que el trastorno del procesamiento sensorial era simplemente una comorbilidad del autismo o el TDAH, o una preferencia personal similar a ser una persona altamente sensible o no gustar del cilantro. Sin embargo, esta percepción resultó equivocada.

Características del trastorno del procesamiento sensorial

Este trastorno es una diferencia cerebral real. Estudios de imágenes cerebrales han identificado anomalías en la sustancia blanca en la parte posterior del cerebro en niños con esta condición. Esto provoca que su cerebro procese los estímulos sensoriales de manera exagerada o insuficiente, afectando su sensibilidad a sonidos, imágenes, sabores, olores o sensaciones táctiles.

En el caso de mi hija, reacciona negativamente cuando su ropa se siente extraña, percibe olores inusuales o tiene calor. Estas situaciones pueden desencadenar episodios de desregulación emocional que requieren horas para calmarse.

El impacto de la regulación corporal en la desregulación emocional

Mi reacción inicial ante su malestar fue intentar razonar con ella: “Tus calcetines no están tan mal”, “Hace calor en verano”, “Ya eres grande, puedes manejarlo”. Sin embargo, me sentía impotente y atrapado en una respuesta verbal que no ayudaba.

Tras la evaluación y conocer más sobre el trastorno, leí obras como The Out of Sync Child de Carol Stock Kranowitz y Sensational Kids de Lucy Jane Miller, y comencé a aplicar estrategias de terapia ocupacional en casa. En lugar de hablarle, usaba una almohada vibratoria cuando se alteraba, la invitaba a saltar en la cama para liberar tensión y realizábamos ejercicios físicos juntos, como empujar nuestras manos o hacer la rueda de carretilla.

Estas prácticas fortalecieron mi conexión con ella porque no requerían palabras, que a veces fallan o no son bien recibidas. Cuando estamos desregulados, muchas veces no estamos preparados para escuchar explicaciones o consejos; en cambio, necesitamos compañía silenciosa, un abrazo o contacto físico.

Por qué la conexión corporal supera la comunicación verbal

La parte verbal del cerebro tiene sus límites. Existe un mundo corporal dentro de cada persona que demanda más que solo conversación: requiere tacto, contacto visual, movimiento y conexión física. Esto podría explicar la creciente popularidad de terapias alternativas como la terapia asistida con psicodélicos o EMDR, que buscan establecer conexiones más allá de las palabras.

Hablar es solo una pequeña fracción de nuestra experiencia humana. Para desbloquear otras dimensiones de nuestro ser, es necesaria una conexión encarnada que aporte una comunicación más profunda y efectiva.

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