Economía
Los bonos soberanos mundiales sufren su mayor caída trimestral desde finales de 2024, impulsados por la escalada petrolera y los temores inflacionarios.

El mercado de renta fija internacional se encamina a cerrar el periodo más negativo desde 2024. La reaparición del fantasma de una crisis de precios en la economía mundial coincide con la subida del barril de petróleo hasta los 100 dólares, lo que ha erosionado la confianza de los inversores en los activos seguros.
El indicador agregado de Bloomberg para deuda soberana retrocedió un 2,1% desde junio. Este desplome representa la contracción más severa registrada desde el último trimestre de 2024, momento histórico marcado por la victoria electoral de Donald Trump para un segundo mandato presidencial en Estados Unidos.
Los títulos del Departamento del Tesoro de EE.UU. experimentaron fuertes ventas durante esta oleada bajista. El rendimiento de los bonos a treinta años superó ayer martes el umbral del 5,61%, alcanzando cotas no vistas desde hace más de dos décadas, concretamente desde el año 2002.
Los instrumentos de vencimiento corto también padecieron pérdidas significativas en este intervalo temporal. No obstante, lograron reducir parte de sus caídas tras conocerse el miércoles que el índice de precios preferido por la Reserva Federal resultó inferior a las estimaciones del consenso de mercado.
La persistencia del conflicto en Oriente Medio actúa como catalizador adicional de volatilidad. A esto se suman el auge exponencial del gasto corporativo vinculado a la inteligencia artificial y la solidez demostrada por la actividad económica norteamericana, elementos que sugieren una trayectoria inflacionaria más prolongada de lo previsto.



