Economía
La venta de Costa Coffee se estanca tras la inversión de Coca-Cola
Coca-Cola busca vender Costa Coffee tras no lograr el crecimiento esperado en su apuesta por el mercado global del café.

La estrategia de Coca-Cola para penetrar en el sector cafetero mundial mediante la adquisición de la cadena británica Costa Coffee ha enfrentado serias dificultades. Aunque la operación, valorada en 5.100 millones de dólares y anunciada en agosto de 2018, buscaba aprovechar una industria estimada en 570.000 millones de dólares, los planes de expansión no han cumplido las expectativas iniciales. La compañía estadounidense pretendía utilizar su red global de distribución y experiencia comercial para llevar la marca más allá de sus mercados tradicionales, incluyendo canales como máquinas de autoservicio y productos listos para beber.
Obstáculos operativos y competencia
La integración de Costa en el modelo de negocio de bebidas gaseosas resultó compleja debido a las exigencias específicas del mantenimiento de máquinas de espresso y la gestión de cadenas de suministro de leche y granos. Bloomberg señala que, si bien el número de máquinas "Costa Express" creció de 8.237 unidades al momento de la compra a más de 15.000 actualmente, esta presencia física no garantizó el éxito en mercados donde la marca carecía de reconocimiento. En Estados Unidos, la falta de familiaridad con Costa frente a hábitos de consumo centrados en café barato de gasolineras y la competencia de marcas establecidas limitaron su avance.
El segmento de café listo para beber, valorado en aproximadamente 23.000 millones de dólares, también presentó retos significativos. La bebida Frappuccino, fruto de la colaboración entre PepsiCo y Starbucks, dominó las ventas en EE.UU., relegando a Costa a una posición secundaria. Además, la empresa evitó una apertura agresiva de nuevas tiendas propias en territorio norteamericano para no tensionar su relación con McDonald's, uno de sus principales clientes de distribución.
Impacto de la pandemia y reestructuración
La crisis sanitaria de 2020 agravó la situación al cerrar temporalmente las cafeterías en Reino Unido, eliminando una fuente crucial de ingresos mientras los consumidores invertían en equipos domésticos. Esta coyuntura, sumada a un retraso en la renovación de locales, debilitó la capacidad de adaptación de la cadena. Como medida de ajuste, Costa redujo su plantilla corporativa en un 18% entre 2021 y 2025. Chris Close, exdirector de operaciones de la firma y actual consultor, describió la transacción como una pérdida marginal pero visible para una corporación del tamaño de Coca-Cola, sugiriendo que este episodio impulsará mayor cautela en futuras adquisiciones.
Los intentos de diversificación tecnológica tampoco prosperaron plenamente. Tras adquirir Prego, una startup de robots baristas con sede en Austin, Texas, en 2020, el proyecto "BaristaBot" fue cancelado en mayo de 2025 debido a sus elevados costes de implementación. Paralelamente, las negociaciones para vender la cadena a TDR Capital por 1.000 millones de libras (aproximadamente 1.300 millones de dólares) fracasaron a finales de 2025 por discrepancias sobre el precio final.
Datos financieros recientes
A pesar de registrar una pérdida operativa de 13,5 millones de libras en 2024, Costa logró revertir parcialmente la tendencia negativa en el ejercicio siguiente. Los ingresos totales alcanzaron 1.290 millones de libras (unos 1.740 millones de dólares) en 2025, lo que representa un incremento interanual del 5%. Fundada en Londres en 1971 por Sergio y Bruno Costa, quienes seleccionaron su mezcla característica "Moka Italia" tras probar 112 variedades, la cadena mantiene su legado histórico mientras su propiedad futura sigue siendo objeto de debate estratégico dentro del grupo Coca-Cola.
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