Economía
Las acciones de SpaceX debutaron en Nasdaq con un alza del 11%, elevando la valoración de la empresa a 2,18 billones de dólares y convirtiendo a Elon Musk en el primer billonario.

Las acciones de SpaceX comenzaron a cotizar en la bolsa Nasdaq bajo el símbolo SPCX a un precio inicial de 150 dólares por acción, lo que representa un aumento del 11% respecto al precio de la oferta pública inicial (OPI) de 135 dólares. Posteriormente, el valor de la acción continuó su ascenso hasta alcanzar los 166,48 dólares al momento de redactar esta nota, elevando la capitalización bursátil estimada de la compañía a aproximadamente 2,18 billones de dólares.
Con esta salida a bolsa, Elon Musk, fundador de SpaceX, se convirtió en el primer billonario a nivel mundial, según estimaciones del Wall Street Journal. Su participación en la empresa, que se valoraba en unos 690.000 millones de dólares al precio de la OPI, aumentó teóricamente a cerca de 851.000 millones con la subida del precio de la acción a 166,48 dólares.
La fortuna de Musk no se limita a SpaceX, ya que su participación en otra compañía asciende a un valor de 280.100 millones de dólares según el último precio disponible por acción. Esto se basa en la posesión de 717,1 millones de acciones y opciones ejercitables, lo que eleva el valor combinado de sus participaciones en ambas empresas a más de 1,13 billones de dólares, sin contar otros activos como Neuralink o The Boring Company.
SpaceX recaudó 75.000 millones de dólares mediante la venta de 555,6 millones de acciones, constituyendo la mayor oferta pública inicial en la historia de los mercados, superando la de Aramco en 2019, que alcanzó 29.400 millones de dólares tras la activación de la opción de asignación adicional.
La prospectiva europea de la oferta indica que la oferta global inicial comprendió 555,6 millones de acciones clase "A", con una opción de asignación adicional de hasta 83,3 millones de acciones. Además, el número total de acciones clase "A" y "B" en circulación tras la oferta asciende a aproximadamente 13.080 millones, lo que implica que cada variación de un dólar en el precio de la acción implica un cambio superior a 13.000 millones de dólares en la valoración de la empresa.
Con el precio actual de 166,48 dólares, SpaceX ha aumentado un 23,3% respecto al precio de la OPI, superando rápidamente la barrera de los dos billones de dólares en su primera sesión de negociación. Este incremento refleja una alta demanda por la empresa, aunque también indica que el mercado valora las expectativas de crecimiento futuro más que los resultados actuales de ganancias.
SpaceX ingresó al mercado como una entidad que integra servicios de lanzamiento espacial, internet satelital a través de Starlink y actividades de inteligencia artificial tras la incorporación de X.AI y la plataforma X en sus cuentas.
La prospectiva revela que los ingresos de la compañía alcanzaron los 18.670 millones de dólares en 2025, frente a 14.020 millones en 2024, aunque registró una pérdida neta de 4.940 millones en 2025. En el primer trimestre de 2026, los ingresos fueron de aproximadamente 4.690 millones de dólares, con una pérdida neta trimestral de 4.280 millones.
El sector de comunicaciones, que incluye Starlink, fue la principal fuente de ingresos, con 11.390 millones de dólares en 2025, seguido por el sector espacial con 4.090 millones y el de inteligencia artificial con 3.200 millones. A finales de marzo de 2026, Starlink contaba con 10,3 millones de suscriptores, lo que representa un aumento anual del 105%.
Los inversores basan su apuesta en el historial operativo de SpaceX, que realizó 165 lanzamientos de cohetes Falcon 9 en 2025, de los cuales 157 utilizaron propulsores reutilizados. Además, se efectuaron 40 lanzamientos durante el primer trimestre de 2026. Sin embargo, una parte significativa de esta capacidad se destina internamente para apoyar Starlink, no solo para atender clientes externos.
A pesar del entusiasmo que acompañó la cotización, la prospectiva advierte que invertir en las acciones conlleva riesgos, entre ellos posibles retrasos en el desarrollo del cohete Starship, incumplimiento de las metas de lanzamiento y reutilización, riesgos regulatorios relacionados con licencias, comunicaciones satelitales y espectro radioeléctrico, así como accidentes en los lanzamientos.
Estos riesgos son especialmente sensibles debido a que la valoración actual asume que Starlink, la inteligencia artificial y la computación orbital se convertirán en fuentes significativas de ganancias, mientras que la empresa sigue registrando pérdidas netas y requiere un gasto considerable de capital y operativo para respaldar el lanzamiento de satélites, el desarrollo de Starship y la infraestructura de inteligencia artificial.
La prospectiva también señala que Musk mantendrá el control de más del 50% del poder de voto en las acciones de la empresa, lo que le otorga la capacidad de controlar la elección del consejo de administración y decisiones que requieran la aprobación de los accionistas. SpaceX será clasificada como una empresa controlada conforme a las reglas de Nasdaq.



