Fútbol
La misión de Pochettino para hacer creer en la selección de Estados Unidos
Mauricio Pochettino busca instaurar la creencia en la selección masculina de EE. UU. de cara al Mundial 2026, enfrentando dudas y desafíos desde su llegada.

El 13 de septiembre de 2024, Mauricio Pochettino mostró una sonrisa amplia. Vestido con un traje azul y un pin grande de la Federación de Fútbol de Estados Unidos en la solapa, el entrenador fue presentado por primera vez al mundo del fútbol estadounidense. Acompañado por sus nuevos superiores, Pochettino parecía decidido a causar una buena impresión inicial, consciente de que en Estados Unidos las primeras impresiones suelen lograrse con audacia.
En esa jornada en Nueva York, el técnico argentino lanzó un mensaje contundente que marcaría el tono de una relación que duraría casi dos años y que podría definir o redefinir el fútbol en el país: "Necesitamos creer realmente y pensar en grande. Debemos creer que podemos ganar, que podemos ganar todos los partidos. Podemos ganar la Copa del Mundo".
Ahora, a las puertas de ese Mundial, el momento clave de Pochettino ha llegado. Ha guiado a esta selección masculina de Estados Unidos a través de un proceso lleno de caos para llegar hasta aquí. El progreso nunca ha sido lineal y, en realidad, sigue siendo debatible cuánto ha mejorado el equipo desde que él asumió. ¿Está esta plantilla preparada para tener éxito este verano? ¿Podrá este grupo establecer la creencia que Pochettino pidió, tanto dentro como fuera del vestuario?
Estas preguntas persisten y aún no tienen respuesta definitiva. La contratación de Pochettino nunca se centró en los primeros 20 meses, sino en ese momento final. El instante de Pochettino ha llegado: él cree en esta selección, pero ¿lo harán los demás?
El pasado de Pochettino y sus recuerdos en los Mundiales
En 1994 y 1998, Pochettino no fue convocado para la selección argentina, a pesar de su deseo de participar. Durante años soñó con representar a Argentina en un Mundial y luchó por ello tanto en Newell's Old Boys como en Espanyol y Paris Saint-Germain. Su sueño se formó en sus primeros años en Murphy, trabajando en la granja familiar, y se cumplió en 2002.
Sin embargo, su primera experiencia en un Mundial fue un desencanto. Argentina, favorita en el torneo de 2002, quedó eliminada en la fase de grupos. Pochettino tuvo parte de responsabilidad tras una falta sobre Michael Owen que derivó en un penalti transformado por David Beckham, y una derrota 1-0 ante Inglaterra que selló su eliminación.
"Llegas al Mundial y recuerdo que llegamos en nuestra mejor forma", comentó. "Fue en Japón y Corea, estuvimos en Japón y luego quedamos fuera. Fue uno de los periodos más decepcionantes en la historia de la selección. Nadie recuerda, solo yo o los jugadores, lo que hicimos en esos años. Estuvimos invictos. Le ganamos a Alemania en Alemania, a Brasil en Brasil, a España. Bien, pero en el Mundial pierdes y todos recuerdan lo mal que lo hicimos. Nadie recuerda los buenos días".
El inicio de una nueva etapa en Estados Unidos
Desde que inició su carrera como entrenador, Pochettino ha vivido momentos positivos, como su paso por Espanyol, Southampton, Tottenham, Paris Saint-Germain y Chelsea. Estas experiencias le otorgaron un estatus reconocido mundialmente. Tras la eliminación de Estados Unidos en la fase de grupos de la Copa América 2024, la federación necesitaba energía y alguien que la aportara. No era solo un entrenador, sino la cara del fútbol estadounidense en su momento más importante.
El elegido debía ser un embajador que representara al fútbol de Estados Unidos ante el mundo y ayudara a que el país alcanzara el nivel global rápidamente. Pochettino buscaba un proyecto y encontró en la selección estadounidense una oportunidad para redefinir sus recuerdos mundiales. Sin embargo, ni él mismo estaba completamente preparado para lo que implicaba sumergirse en el fútbol estadounidense.
El primer partido de la era Pochettino fue una celebración. En octubre de 2024, en Austin, Texas, se respiraba entusiasmo. Se entregaron carteles con el lema "Believe", evocando al legendario entrenador estadounidense Ted Lasso. Esa noche, Estados Unidos venció 2-0 a Panamá, pero incluso desde el inicio, nada fue sencillo. Días después, con un equipo muy rotado, perdieron contra México, marcando una etapa de altibajos.
Los desafíos y la construcción de una cultura
En noviembre, la selección derrotó a Jamaica en dos partidos consecutivos. En enero, con un equipo lleno de jugadores de la MLS, superaron a Venezuela y Costa Rica con un marcador combinado de 6-1. Parecía que todo iba según lo planeado, pero en marzo de 2025 ocurrió un episodio que aún se recuerda.
En esa fecha, Estados Unidos perdió 1-0 contra Panamá en semifinales de la Liga de Naciones de la CONCACAF, tras dominar gran parte del encuentro pero encajar un gol en el último segundo. Luego, cayeron ante Canadá. Pochettino expresó su frustración por la falta de lucha del equipo: "Somos Estados Unidos. No se puede ganar solo con la camiseta. Hay que mostrar carácter, sufrir, ganar duelos y trabajar duro. Si no, no será suficiente".
La situación empeoró antes de la Copa Oro. Christian Pulisic y Yunus Musah optaron por descansar en el torneo. Weston McKennie, Tim Weah y Gio Reyna no estuvieron disponibles por el Mundial de Clubes. Sergino Dest, Antonee Robinson, Folarin Balogun y Ricardo Pepi fueron descartados por lesiones. Pochettino usó ese verano para resetear y recalcar que nada estaba garantizado y que cualquier estatus previo quedaba anulado.
"Si vienes al campamento para pasar un buen rato, jugar golf, cenar, visitar a familiares o amigos, ¿esa es la cultura que queremos crear? No. Lo que queremos es llegar y estar enfocados, dedicar toda nuestra energía a la selección", dijo Pochettino. "Si queremos ser buenos en un año, debemos pensar que hoy es el día más importante".
La adaptación a la cultura estadounidense
En mayo, en el nuevo Centro Nacional de Entrenamiento de U.S. Soccer, Pochettino reconoció que sabía a lo que se enfrentaba. Los países donde había vivido y jugado —Argentina, España, Francia e Inglaterra— no se parecen a Estados Unidos. La cultura aquí es diferente, para bien o para mal. Uno de los retos clave era trabajar dentro de esa cultura mientras se reconstruía simultáneamente.
"Ahora vemos al verdadero jugador americano", afirmó. "Lo importante es que ahora, como selección, somos competitivos. Entendimos, y ellos entendieron, tras pasar tiempo con ellos, que tenemos nuestra cultura y filosofía. Venimos de distintos países para establecer una nueva forma de ver las cosas aquí. Era necesario y prioritario, porque si queremos jugar contra países como Brasil o Argentina, debemos ver el deporte de otra manera".
Los cambios no llegaron contra Brasil o Argentina, sino frente a Trinidad y Tobago, Arabia Saudita y Haití, y luego contra Costa Rica y Guatemala. La base cultural se construyó en la Copa Oro, un torneo intenso de un mes por Estados Unidos, sin muchas de las estrellas del equipo.
En ese verano se reajustaron las expectativas sobre esfuerzo, compromiso y dedicación. Si un jugador no cumplía esos mínimos, Pochettino no lo quería en la selección. Aunque faltaron muchos nombres, el técnico apostó por un grupo de jugadores hambrientos y veteranos dispuestos a demostrar su compromiso. Esa mezcla llevó al equipo a la final, donde perdieron ante México, pero también los puso en el camino correcto.
El camino hacia el Mundial y la fe en el proyecto
Tras una derrota inicial ante Corea del Sur en otoño, Estados Unidos encadenó una racha sin derrotas frente a Japón, Ecuador, Australia, Paraguay y Uruguay, ganando todos menos uno de esos encuentros. El mejor resultado fue un 5-1 sobre Uruguay para cerrar 2025.
En marzo llegaron derrotas contra Bélgica y Portugal, pero el equipo inició su preparación para el Mundial con una victoria 3-2 sobre Senegal, potencia africana. El ambiente en Estados Unidos es mejor que en gran parte del ciclo, pero la pregunta persiste: ¿será suficiente para alcanzar el objetivo original de Pochettino, ganar la Copa del Mundo?
¿Existe una razón real para creer?
Es momento de revelar un secreto poco guardado: probablemente Estados Unidos no ganará el Mundial. Hay demasiados equipos talentosos, experimentados y con pocos errores. Incluso si esta selección fuera favorita, las probabilidades están en contra por la calidad de los rivales.
Hay que recordar que el mandato principal de Pochettino no era ganar el Mundial, sino lograr que Estados Unidos crea que puede hacerlo. Quizás no este año ni en cuatro, pero en algún momento. ¿Podrá Pochettino hacer que el país piense que ese día está cerca?
En esencia, esta etapa con Pochettino gira en torno a la creencia: confianza en el entrenador para liderar al equipo en un Mundial, fe en una generación de jugadores considerada dorada que puede iniciar varias más, y esperanza en un programa que ha madurado durante 32 años, desde el verano de 1994, cuando el fútbol estadounidense se presentó al mundo.
Para ello, Pochettino ha insistido en el mensaje de creer. Ha citado frecuentemente el "Milagro sobre hielo" y suele preguntar: "¿Por qué no nosotros?". Además, ha creado una frase que resume su filosofía: "Seamos realistas y hagamos lo imposible".
El entrenador argentino mantiene su audacia. En lo que podrían ser sus últimos días en el fútbol estadounidense, sigue apostando fuerte. ¿Se traducirá esa valentía en resultados concretos? Solo los dioses del fútbol lo saben.
Hasta que llegue ese momento, Pochettino pide a Estados Unidos que lo acompañe en este camino y crea en él y en su equipo en cada paso.
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