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200 ألف جندي.. el ejército cubano frente a EE. UU.
De más de 200.000 soldados a 40.000 o 45.000: Cuba llega debilitada ante la presión militar y política de Washington.

En otro tiempo, Cuba llegó a contar con más de 200.000 militares; hoy, sus fuerzas activas se sitúan entre 40.000 y 45.000, repartidas en tres divisiones encargadas de la defensa del este, el oeste y el centro del país. Ese contraste resume el estado de un ejército que, según funcionarios y expertos, es “solo una sombra de lo que fue” en el apogeo de la Guerra Fría.
La isla, que entonces enviaba decenas de miles de soldados bien entrenados a escenarios que iban de Angola a Siria y recibía apoyo total de la Unión Soviética, afronta ahora una situación muy distinta. Mientras Estados Unidos despliega un portaaviones en el Caribe dentro de una campaña de presión creciente para cambiar al gobierno comunista en La Habana, las capacidades militares cubanas muestran un retroceso acusado.
Una fuerza reducida y con pocos medios
Antes del derrumbe soviético, el ejército cubano superaba los 200.000 efectivos. También la fuerza aérea y la marina tenían un peso mucho mayor: la primera figuraba entre las mejores de América Latina gracias a cazas soviéticos modernos de tipo “MiG”, y la segunda contaba con tres fragatas de fabricación soviética.
Frank Mora, que fue alto funcionario de defensa para América Latina durante la administración del expresidente estadounidense Barack Obama, afirmó que los pocos aviones de guerra que quedan en la fuerza aérea cubana probablemente ya no sean aptos para volar. Añadió que la marina cubana ya no depende más que de pequeñas embarcaciones operadas por la guardia costera.
“Tenía Cuba un ejército de primer mundo dentro de un país del tercer mundo”, dijo Mora. “Ahora, no tiene ninguna oportunidad frente al ejército estadounidense. Es solo una sombra de lo que era”.
Washington eleva la presión sobre La Habana
Pese a ese deterioro, la administración del presidente estadounidense Donald Trump no parece convencida de que la isla haya dejado de representar una amenaza. En enero pasado, Trump firmó una orden judicial en la que declaró que Cuba “constituye una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos.
En ese texto, acusó al gobierno de La Habana de aliarse con grupos que Washington clasifica como terroristas, además de organizaciones criminales transnacionales y rivales estratégicos de Estados Unidos como Rusia y China. Durante este mes, Estados Unidos presentó cargos de asesinato contra Raúl Castro, expresidente cubano de 94 años y una de las figuras más destacadas de la revolución cubana, y además impuso nuevas sanciones a mandos militares del país.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también acusó a Cuba de albergar bases de inteligencia chinas y rusas. Rubio, estadounidense de origen cubano y crítico feroz del gobierno de La Habana, aseguró que Washington y la capital cubana mantienen conversaciones sobre cambios que podrían satisfacer a Trump, aunque advirtió que las posibilidades de éxito “no son grandes”.
Drones, Guantánamo y la narrativa de guerra
En un giro llamativo, el sitio “Axios” informó, citando información de inteligencia secreta, que La Habana había recibido 300 drones y trabajaba en planes para usarlos contra la base naval estadounidense de Guantánamo o incluso contra la ciudad de Key West, en Florida, en caso de que Cuba fuera atacada. Rubio sostuvo: “La existencia de un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas, dirigido por amigos de nuestros adversarios, representa una amenaza para la seguridad nacional”.
Braian Fonseca, experto en asuntos cubanos y estudios de defensa en la Universidad Internacional de Florida, consideró que el relato sobre los drones y la acusación contra Raúl Castro forman parte de una narrativa estadounidense destinada a justificar una invasión o una posible acción militar contra Cuba si fracasan las negociaciones en curso. Sobre el informe de los drones, dijo: “Estados Unidos filtró esta información para retratar a Cuba como una amenaza inminente. El ejército cubano no lanzará un ataque preventivo contra Estados Unidos, eso sería suicidio”.
La defensa total y la crisis interna
Para responder a una eventual invasión, Cuba se apoya en una doctrina defensiva conocida como “guerra de todo el pueblo”, una estrategia surgida después de la guerra de Vietnam y formulada por el fallecido líder cubano Fidel Castro en 1980. Con el deterioro de las relaciones con Estados Unidos, el gobierno cubano ha intensificado lo que llama “días de defensa nacional” para entrenarse ante cualquier fuerza invasora.
Las imágenes televisivas muestran a ancianos disparando viejos fusiles Kalashnikov, a mujeres colocando minas y, en otras secuencias, a carros tirados por bueyes transportando piezas de artillería. En el mapa militar de la región aparecen emplazamientos estadounidenses y bases aéreas y navales, además de sitios de inteligencia de señales vinculados con Estados Unidos, China y Rusia, mientras la base de la bahía de Guantánamo sigue siendo uno de los puntos militares más sensibles del Caribe.
El ejército cubano también carga con el impacto del embargo estadounidense sobre los envíos de petróleo a la isla. Cuba produce apenas alrededor del 40% de sus necesidades diarias de crudo, sufre cortes diarios de electricidad que pueden durar días y las calles casi no tienen coches por la escasez de combustible, incluso para el transporte básico.
La moral y la motivación figuran entre los factores que más pesan. La fuerza armada arrastra las consecuencias de una crisis económica de larga duración que ha agotado a la población y debilitado la capacidad de las fuerzas armadas para entrenarse y mantener las armas.
Craig Deare, que fue director sénior para el hemisferio occidental en el Consejo de Seguridad Nacional al comienzo del primer mandato de Trump, resumió así la situación: “Quizá sus fusiles sigan funcionando y quizá tengan munición, pero cuando te enfrentas a los mejores del mundo, no tienes ninguna oportunidad”.
Ivan Ellis, profesor de estudios latinoamericanos en la Escuela de Guerra del Ejército estadounidense, afirmó que no hay indicios de que Cuba tenga capacidad ofensiva real, aunque señaló que la isla podría librar una guerra de supervivencia si fuera invadida por Estados Unidos. “Todo dependerá de cuánto tiempo puedan resistir usando tácticas de guerrilla. La estrategia básica del Partido Comunista cubano es sobrevivir”, dijo Ellis.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel advirtió el lunes que cualquier acción militar contra la isla provocaría un “baño de sangre de consecuencias impredecibles”. Antes ya había prometido luchar y morir en defensa del país si este fuera atacado por Estados Unidos.
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