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Veintidós naciones, incluyendo Estados Unidos y varios países europeos, exigen a Irán detener ataques y conspiraciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria en sus territorios.

Veintidós países, entre ellos Estados Unidos y varias naciones europeas, emitieron una advertencia conjunta a Irán para que detenga los ataques perpetrados en sus territorios.
En un comunicado conjunto divulgado el jueves, las naciones señalaron que las fuerzas de seguridad del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán están implicadas en planes de asesinato, secuestro e intimidación dirigidos contra opositores, periodistas y comunidades judías en países occidentales.
El documento fue firmado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Australia, Albania, Bélgica, Bulgaria, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Irlanda, Letonia, Lituania, Países Bajos, Nueva Zelanda, Macedonia del Norte, Noruega, Portugal y Suecia.
Las naciones firmantes condenaron el uso por parte de los servicios de seguridad iraníes de bandas criminales internacionales y locales para ejecutar operaciones en Europa, América del Norte y Australia.
El comunicado destacó que “los intentos de asesinato, secuestro, acoso, intimidación o cualquier otra forma de ataque contra personas en nuestros territorios socavan la soberanía nacional y las normas internacionales, y deben cesar de inmediato”.
Las partes firmantes afirmaron que los servicios de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria y la Fuerza Quds, responsable de las operaciones exteriores, están involucrados en “conspiraciones mortales y actividades maliciosas” dirigidas contra opositores iraníes, periodistas, comunidades e intereses judíos e israelíes.
El comunicado subrayó que los países están “unidos en su determinación de proteger a sus naciones y pueblos de estas amenazas” y exigieron a Irán “el cese inmediato de estas actividades”.
El texto señaló que “Irán está detrás de una serie de ataques en Europa que han tenido como objetivo a comunidades judías y periodistas iraníes y estadounidenses, atribuidos a un grupo vinculado a Teherán conocido como Movimiento de los Dueños del Derecho Islámico”.
Según el comunicado, ese grupo ha reivindicado ataques contra comunidades judías en Reino Unido, Bélgica y Países Bajos, incluyendo apuñalamientos e incendios provocados en sinagogas y centros comunitarios en el norte de Londres durante los últimos meses.
El documento también detalló que Australia tomó diversas medidas contra Irán durante el último año tras confirmar su implicación en dos ataques que incluyeron el incendio de una sinagoga en Melbourne y de un café que ofrece comida kosher en Sídney.
En respuesta a estas acusaciones, Canberra expulsó al embajador iraní en agosto pasado, retiró a su propio embajador en Teherán y suspendió las actividades de su embajada en esa ciudad.
En noviembre del año pasado, Australia designó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista y calificó las actividades atribuidas a este dentro de su territorio como “actos de agresión sin precedentes y graves orquestados por un Estado extranjero”.



