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Alexandria Ocasio-Cortez, figura clave del progresismo estadounidense, se erige como candidata potencial a la presidencia en 2028, tras su impacto en el Congreso y su liderazgo en el movimiento progresista.

En mayo de 2026, Alexandria Ocasio-Cortez se paró frente a una multitud en la iglesia Rockefeller de la Universidad de Chicago y dijo: "Piensan que mi ambición se trata de un cargo o un sillón. Mi ambición es mucho más grande. Mi ambición es cambiar este país".
No fueron solo palabras de un discurso político pasajero; reavivaron las especulaciones sobre la posibilidad de que la representante demócrata compita por la presidencia estadounidense en 2028, en un momento en que destaca como una de las figuras más prominentes del izquierdismo progresista y posible sucesora de Bernie Sanders.
Del Bronx al Congreso
Nació el 13 de octubre de 1989 en el barrio del Bronx de Nueva York, hija de un puertorriqueño que dirigía una pequeña empresa de arquitectura y una madre que trabajaba como empleada doméstica. Más adelante, la familia se mudó a la ciudadanía de Yonkers Heights en busca de una educación mejor.
Estudió relaciones internacionales y economía en la Universidad de Boston y se graduó con honores en 2011. Tras la muerte de su padre por cáncer de pulmón en 2008, la familia enfrentó una crisis financiera, lo que los obligó a trabajar como camarera y repartidora en Nueva York para cubrir sus gastos y préstamos estudiantiles.
En 2016, se voluntarió en la campaña de Bernie Sanders antes de involucrarse en actividades políticas y ambientales que finalmente la llevaron a postularse a elecciones.
Un triunfo que cambió Washington
En 2018, Ocasio-Cortez participó en las primarias demócratas de su distrito en Nueva York frente al veterano representante Joe Crowley, considerado entonces uno de los principales candidatos a la presidencia de la Cámara de Representantes.
A pesar de la gran diferencia en financiamiento, la superó con una ventaja de 15 puntos porcentuales y entró al Congreso en 2019, a los veintinueve años, convirtiéndose en la mujer más joven elegida para el Congreso en la historia de Estados Unidos hasta ese momento.
Desde su llegada a Washington, construyó una presencia política y mediática diferente, aprovechando las plataformas de redes sociales para difundir sus mensajes políticos y comunicarse directamente con una juventud alejada de los canales tradicionales.
Heredera del proyecto de Sanders
Su relación con el ala progresista se fortaleció tras unirse a Sanders en su gira nacional "Combatir la oligarquía" en 2025, que atrajo a decenas de miles en varias ciudades estadounidenses.
También contó con aliados y asesores antiguos de Sanders, y continuó apoyando candidatos progresistas en las elecciones internas del Partido Demócrata, consolidando su imagen como una de las figuras más destacadas del ala izquierda del partido.
Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de postularse a la presidencia, no cerró la puerta, diciendo que "no descarta la posibilidad", una declaración que los observadores consideraron cuidadosamente calculada.
Las encuestas y los indicadores de mercados de predicción política señalan un ascenso de su nombre entre los candidatos demócratas potenciales para las elecciones de 2028.
Popularidad amplia y desafíos difíciles
Su discurso goza de gran popularidad dentro de la base progresista, y sus seguidores creen que posee una base electoral más amplia que algunos símbolos del izquierdismo tradicional, junto con una capacidad excepcional para comunicarse con los votantes jóvenes.
Pero su camino hacia la Casa Blanca no será fácil. Dentro del Partido Demócrata, críticos opinan que sus posiciones de izquierda podrían dificultarle atraer a votantes moderados, mientras surgen otros desafíos relacionados con su capacidad para ampliar su base entre votantes afroamericanos y distintos sectores del partido.
Mientras Ocasio-Cortez no haya anunciado oficialmente su intención de competir por la carrera presidencial, su ascenso político, su vínculo con la base de Sanders y su presencia masiva la convierten en una de las figuras más destacadas esperadas para definir la batalla democrática en 2028.
Si llegara a la Casa Blanca, sería, en caso de ganar, la presidenta más joven en la historia de Estados Unidos, superando el récord establecido por John Kennedy.



