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Según Axios, la administración de Donald Trump utilizó a Nechirvan Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, como canal secreto para comunicarse directamente con la cúpula de la Guardia Revolucionaria iraní. Las conversaciones se centraron en la posibilidad de un acuerdo para finalizar el conflicto.

Descubrió el sitio web "Axios" que la administración del presidente estadounidense Donald Trump eligió a Nechirvan Barzani, presidente de la región kurda de Irak, como canal tras bambalinas para comunicarse directamente con la dirección de la Guardia Revolucionaria iraní.
Esta elección se produjo tras que Washington albergara dudas sobre la capacidad de los negociadores iraníes para alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra.
Según tres fuentes bien informadas, desde mayo el Departamento de la Casa Blanca comenzó a cuestionar el grado de autoridad del presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y del ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Aragchi, para firmar un acuerdo, y consideró que sus decisiones podrían estar sujetas a la aprobación de la Guardia Revolucionaria.
Estas dudas aumentaron cuando la administración estadounidense creyó estar cerca de lograr un acuerdo, pero el retraso en la respuesta de Teherán durante más de diez días generó preocupación en Washington.
En ese momento, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, se puso en contacto con Barzani el 10 de mayo para pedirle su ayuda para establecer una comunicación directa con el comandante de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, según fuentes que hablaron con Axios.
Barzani, conocido por sus estrechas relaciones tanto con Teherán como con Washington, aceptó transmitir el mensaje, pero exigió hablar directamente con Vahidi. El 14 de mayo, un funcionario de la Guardia Revolucionaria llegó al despacho de Barzani en Erbil y realizó una llamada segura con él.
Durante la conversación, Vahidi afirmó su apoyo a los negociadores iraníes y comunicó a Barzani la postura de la Guardia Revolucionaria a favor de resolver la crisis mediante negociaciones.
Barzani envió inmediatamente la respuesta a Gabbard, quien la transmitió a la Casa Blanca. Posteriormente, la administración de Trump propuso organizar reuniones secretas en Erbil entre altos funcionarios estadounidenses e iraníes.
Además, las conversaciones revelaron preocupaciones de seguridad entre los iraníes sobre la posibilidad de ser atacados durante las reuniones propuestas, especialmente ante la presencia de inteligencia israelí. Por ello, las reuniones no se llevaron a cabo.
El sitio informó que actualmente mediadores paquistaníes y qataríes continúan intercambiando mensajes entre Washington y Teherán, aunque sin avances significativos. Barzani sigue ofreciendo su ayuda a la Casa Blanca para reanudar las comunicaciones entre ambos países.
No obstante, Bret McGurk señaló que el problema principal no radica en el intermediario, sino en la política iraní respecto a las negociaciones y al estrecho de Ormuz, asuntos que probablemente no cambiarán pronto.



