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Canadá acelera la modernización de sus fuerzas armadas con la adquisición de hasta 12 submarinos y un aumento histórico en el gasto militar.

Canadá ha iniciado un proceso de renovación y fortalecimiento de sus fuerzas armadas, considerado durante décadas como un eslabón débil dentro de la OTAN, según informó el diario Wall Street Journal este martes.
El país alcanzó el año pasado el objetivo de gasto militar fijado por la alianza atlántica, equivalente al 2% de su producto interno bruto, adelantándose al plazo previsto. Además, las tasas de reclutamiento en las fuerzas armadas canadienses alcanzaron su nivel más alto en 30 años, y el gobierno comenzó a adquirir equipamiento militar nuevo por miles de millones de dólares.
El lunes, Canadá anunció su intención de comprar hasta 12 submarinos nuevos como parte de un plan integral para modernizar su flota naval obsoleta. El primer ministro Mark Carney, en vísperas de la cumbre de la OTAN, afirmó que en un mundo más peligroso y dividido, el país debe esforzarse más para defenderse, proteger su soberanía y apoyar a sus aliados.
Carney anunció que Canadá inició negociaciones con un consorcio alemán-noruego liderado por la empresa ThyssenKrupp Marine Systems para la adquisición de los submarinos, en la que constituye la mayor compra militar en la historia del país. El primer ministro señaló que las premisas que guiaron durante décadas las políticas de defensa y exteriores de Canadá han cambiado radicalmente y que la historia se está manifestando con fuerza.
Este giro representa un cambio significativo para un miembro fundador de la OTAN que había recibido críticas severas de presidentes estadounidenses sucesivos y otros aliados por no cumplir con su papel esperado ni asumir una parte justa de las cargas militares.
Recientemente, el mando militar canadiense advirtió que el país no puede liderar simultáneamente un grupo de combate de la OTAN y responder a otras crisis, y suspendió todas las actividades no esenciales debido a una grave escasez de personal.
El aumento del gasto militar ocurre en un contexto de tensiones comerciales y geopolíticas con la administración de Donald Trump. Carney declaró el año pasado que la creencia de que la ubicación geográfica de Canadá le brindaría protección es cada vez más obsoleta.
Asimismo, señaló que la falta de inversión en preparación militar ha dejado a Canadá vulnerable a presiones de Estados Unidos, que ha empezado a aprovechar su hegemonía para obtener beneficios económicos, imponiendo aranceles para acceder a sus mercados y reduciendo su contribución relativa a la seguridad colectiva.
Desde que asumió el cargo de primer ministro el año pasado, Carney se comprometió a incrementar el gasto militar a niveles no vistos en más de cincuenta años, según el informe. Esto contrasta con la postura de su predecesor, Justin Trudeau, quien calificó el objetivo de gasto de la OTAN como un cálculo matemático crudo que no garantiza mayor seguridad y afirmó que Canadá no alcanzaría ese objetivo antes de 2032.
Actualmente, Canadá cumple con el estándar de la OTAN de destinar el 2% del PIB a defensa y se ha comprometido a alcanzar una meta del 5% para 2035. En este marco, el país aumentó los salarios de sus fuerzas armadas y creó el año pasado una agencia destinada a acelerar las compras de defensa.
El presupuesto para 2025 incluye una promesa de gastar 60.000 millones de dólares en los próximos cinco años para reconstruir las fuerzas armadas. Además, este año Canadá presentó una nueva estrategia para la industria de defensa que busca adjudicar contratos a empresas nacionales, aumentar las exportaciones militares en un 50% y diversificar sus proveedores militares alejándose de Estados Unidos.
En este sentido, Canadá se convirtió en 2026 en el primer país no europeo en unirse al acuerdo europeo de compras de defensa y entabló negociaciones con la empresa sueca Saab para adquirir aviones de vigilancia destinados a monitorear y disuadir amenazas en el Ártico, superando así a proveedores estadounidenses.
El mes pasado, Canadá también firmó un acuerdo con Australia para comprar un sistema de radar "over-the-horizon" valorado en 1.760 millones de dólares, diseñado también para la región ártica.
A pesar de haber cumplido con el mínimo de gasto en defensa requerido por la OTAN el año pasado, Canadá sigue rezagada frente a muchos de sus aliados; solo unas pocas de las 32 naciones miembros del bloque destinan menos presupuesto militar que Canadá.
En mayo, Elbridge Colby, subsecretario de Defensa de Estados Unidos para Políticas, criticó a Canadá por no haber avanzado significativamente en sus compromisos de defensa y anunció que Washington suspendería su participación en el consejo de defensa conjunto entre ambos países, establecido en 1940.
En el contexto de las tensiones en el Ártico, Canadá amplió su presencia militar con la adquisición del sistema HIMARS y optó por un consorcio alemán-noruego para construir una nueva flota de submarinos para su marina, decisión que según medios estadounidenses refleja la intención de Carney de reducir la dependencia militar y económica de Estados Unidos.
El contrato contempla la construcción de 12 submarinos diésel-eléctricos del tipo 212CD, tras competir con la empresa surcoreana Hanwha Ocean, que también presentó una oferta para la adquisición. El consorcio ganador está encabezado por ThyssenKrupp Marine Systems, en colaboración con los gobiernos de Alemania y Noruega, que ya han encargado estos submarinos para sus propias armadas, aunque aún no están en servicio operativo.
Canadá planea reemplazar su actual flota de cuatro submarinos, adquiridos de segunda mano en Reino Unido en 1998, de los cuales solo uno permanece operativo, lo que ha llevado a la marina canadiense a priorizar la modernización de su flota.
Aunque las evaluaciones técnicas indicaron que las ofertas alemana-noruega y surcoreana son similares en capacidades, Ottawa consideró que la propuesta europea ofrece un calendario de entrega más adecuado.
Se espera que los nuevos submarinos se utilicen principalmente en patrullas en el Ártico, donde Canadá busca reforzar su presencia en una zona que está siendo escenario de creciente competencia entre potencias como Rusia, Estados Unidos y China.
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