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El Consejo para la Paz precisó que el retiro completo del ejército israelí tras el “línea amarilla” en Gaza no comenzará hasta que se complete el desarme total, incluidas armas ligeras, pesadas y túneles.

El Consejo para la Paz confirmó que el retiro israelí total desde el “línea amarilla” en el sector de Gaza quedará condicionado al cumplimiento íntegro del desarme. Esta postura resuelve una de las principales divergencias a favor del requisito que ha mantenido el Gobierno de Benjamín Netanyahu.
La aclaración se produjo tras una reunión entre el representante especial del Consejo en Gaza, Nikolay Mladenov, su equipo, Netanyahu y altos funcionarios israelíes, centrada en la transición hacia un gobierno civil y en los mecanismos para ejecutar la siguiente fase del plan.
El Consejo calificó la reunión como “constructiva y detallada”, y subrayó que se alcanzó un entendimiento compartido con Israel respecto al fin último: el desarme completo del territorio, el cese del control ejercido por facciones armadas y la transferencia de la administración a una autoridad civil.
En respuesta a lo que definió como “informaciones inexactas”, el Consejo reiteró que las Fuerzas Armadas de Israel no se retirarán completamente más allá de la línea amarilla hasta que concluya el desarme integral —que abarca armamento ligero, pesado y redes de túneles— en el sector.
Según el comunicado, una fuerza internacional de estabilización y una comisión de verificación, integrada por Estados Unidos y el propio Consejo para la Paz, asumirán la supervisión de la implementación. En la etapa próxima se definirán los detalles operativos y el cronograma específico de la acción.
Este esclarecimiento disipa las inquietudes expresadas por varios ministros israelíes, entre ellos el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien había señalado que el plan publicado anteriormente permitía el retiro militar antes de que se completara el desarme y había exigido convocar de inmediato al gabinete de seguridad.
No obstante, la nueva aclaración genera una confrontación directa con la postura de Hamás, que vinculó cualquier discusión sobre el desarme al cese de las operaciones militares israelíes, al retiro de sus tropas del sector, al inicio de la reconstrucción y al despliegue de una fuerza internacional de protección. Un responsable de la organización afirmó que las medidas de desarme no se iniciarán antes de que Israel cumpla sus compromisos y efectúe su retirada.
Así, el Consejo para la Paz ha zanjado la discrepancia con Israel sobre el orden de las etapas, pero ha trasladado la crisis al lado palestino: Israel condiciona su retirada al desarme previo, mientras Hamás exige el retiro como condición previa al desarme, dejando sin resolver la vía práctica para la ejecución del plan.
Líbano
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