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Eritrea niega incursión mientras EE. UU. pide calma en el conflicto
Washington urge a desescalar tras reportes de avance etíope hacia la frontera, mientras Asmara califica las acusaciones de poco fiables.

La tensión regional aumenta con el avance de las fuerzas federales etíopes y sus aliados hacia una localidad cercana a la frontera con Eritrea. Esta maniobra militar intensifica los temores sobre un posible estallido de guerra entre ambas naciones vecinas.
Postura diplomática estadounidense
El secretario de Estado, Marco Rubio, instó este miércoles a Etiopía y Eritrea a reducir la escalada durante una llamada telefónica con el primer ministro Abiy Ahmed. Según un comunicado oficial, el funcionario subrayó que ningún país del Cuerno de África debe violar la soberanía o integridad territorial de sus vecinos mediante incursiones transfronterizas.
Rubio advirtió que la región no puede soportar nuevos conflictos y enfatizó que la única solución duradera para las tensiones internas y externas reside en el diálogo. El jefe de la diplomacia de EE. UU. hizo referencia al marco de paz firmado entre Addis Abeba y Asmara en 2018 como base para la resolución pacífica.
Situación sobre el terreno
Fuentes locales y miembros de grupos leales al gobierno confirmaron que tropas eritreas se retiraron de Zalambeisa, una población clave en los combates de la guerra anterior (1998-2000). Un residente relató que el ejército etíope se posiciona a unos cinco kilómetros al sur de la ciudad, mientras las fuerzas eritreas permanecen en las inmediaciones norteñas.
Los habitantes expresan profunda preocupación ante el riesgo de que Zalambeisa vuelva a convertirse en escenario bélico. Por su parte, el ministro de Información de Eritrea, Yemane Gebremeskel, calificó de poco fiables las informaciones que sugieren un cruce de fronteras por parte de unidades etíopes.
Dinámica del conflicto armado
Etiopía acusa a Eritrea de respaldar a la Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (FLPT), organización que lanzó una ofensiva masiva contra las fuerzas gubernamentales el pasado 23 de septiembre antes de ser obligada a retroceder. Un analista de seguridad extranjero estimó que entre 5.000 y 8.000 soldados eritreos ingresaron a territorio etíope para apoyar a los rebeldes, aunque finalmente habrían tenido que replegarse.
Las fuerzas oficiales recuperaron el control de Mekelle, capital de Tigray, a principios de mes tras la huida de los combatientes de la FLPT. Aunque milicias eritreas ocuparon varias posiciones en el norte tigrino, fueron expulsadas debido a ataques con drones. Recientemente, las tropas aliadas al gobierno avanzaron hacia Shire y Axum, ciudades próximas a la línea divisoria.
Advertencias de expertos y antecedentes
Amanuel Assefa, vicepresidente de la FLPT, declaró a la agencia France Press que la coalición militar contraria al ejecutivo federal logrará imponerse. Asimismo, alertó sobre la posibilidad de que los enfrentamientos deriven en una disputa de alcance regional. El centro de investigación Chatham House, con sede en Londres, coincidió en señalar que la persistencia de los combates sin intervención internacional podría provocar una grave escalada geopolítica.
Eritrea obtuvo su independencia de Etiopía en 1993 y libró una contienda fronteriza hasta el año 2000. Las relaciones bilaterales mejoraron brevemente con la llegada de Abiy Ahmed al poder, pero se deterioraron nuevamente hasta romperse por completo este mes debido a la crisis en Tigray.
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