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Etiopía lanzó ataques nocturnos con drones contra fuerzas eritreas en Adigrat, norte de Tigray, una semana después de la ruptura diplomática entre ambos países.

Tropas etíopes ejecutaron múltiples incursiones aéreas durante la noche utilizando vehículos no tripulados contra efectivos de Eritrea desplegados en el norte de la región de Tigray. Testigos presenciales y observadores independientes confirmaron que los objetivos se encontraban en las inmediaciones de la ciudad de Adigrat, donde las unidades eritreas habían establecido presencia recientemente.
La organización ACLED, especializada en el monitoreo de conflictos armados, documentó que Adigrat fue blanco de varias operaciones con drones dirigidas específicamente contra personal militar y arsenales de munición pertenecientes a Eritrea. Esta acción ocurre apenas unos días después de que fuentes informaran sobre el despliegue de dichas fuerzas alrededor de la urbe, situada cerca de la frontera común.
Un residente local relató a France Press la intensidad de la ofensiva, describiendo un bombardeo masivo desde el aire que resultó en la destrucción total de varios camiones logísticos eritreos. Según este testimonio, los vehículos eliminados desaparecieron por completo de las vías públicas tras los impactos recibidos.
Este incidente armado se produce en un contexto de deterioro acelerado de las relaciones bilaterales, marcado por la reciente decisión de Addis Abeba y Asmara de cortar sus vínculos diplomáticos la semana pasada. Etiopía acusa formalmente a su vecino de proporcionar apoyo material a grupos insurgentes activos en territorio tigrano.
A pesar de que el ejército etíope logró contener a los rebeldes locales, la intervención extranjera ha reavivado viejas rivalidades. Ambos estados mantuvieron una guerra fronteriza entre 1998 y 2000, y aunque combatieron juntos contra la Frente Popular de Liberación de Tigray durante la guerra civil de 2020 a 2022, la alianza se fracturó rápidamente.
Las actuales hostilidades responden a temores estratégicos en Eritrea respecto a los planes de Etiopía, una nación sin litoral marítimo. Asmara sospecha que su vecino busca conquistar territorios costeros para asegurar un acceso directo al Mar Rojo, lo cual ha sido negado implícitamente por la dinámica de confrontación actual.



